Existen varios rincones del orbe en los que se puede degustar chocolate de primera calidad, y uno de ellos está en nuestra Patagonia. El popularmente conocido “chocolate Bariloche” no solo se destaca por su incomparable sabor sino que encierra una atractiva historia.
Los expertos chocolateros barilochenses aclaran que ya no se trata solamente del típico chocolate en rama, tal como supone el imaginario colectivo, sino que con el tiempo esa definición fue convirtiéndose en un genérico para todo el chocolate que se ofrece en la ciudad.
Luego es necesario trasladarse por la línea del tiempo, exactamente seis décadas atrás. Fue entonces cuando en la ciudad se originó el chocolate en rama. No fue producto de chocolateros de vanguardia sino consecuencia del alto precio y la escasez de los moldes para darle contención al producto. Ante esas condiciones, les resultó más económico utilizar una superficie plana con temperatura adecuada para el proceso de templado, y en el momento preciso recogerlo con una espátula para que se arrugara y tomara esa forma tan particular.
Con los años el chocolate de Bariloche cobró fama en todo el mundo por su producción artesanal y la combinación de los productos regionales de la Patagonia. A esto se suma una cualidad típica de Bariloche, que es la baja humedad y las condiciones climáticas frescas, lo que le otorgan características ideales para su conservación.
SABOR Y AMISTAD.
“En Mamuschka tenemos vocación por la calidad y por la creación de productos nuevos. Pretendemos lograr la mejor calidad en todos los estadios, desde la materia prima hasta los procesos”, señaló Juan Carlos Carzalo, socio gerente de Mamuschka.
“La base de nuestro chocolate es única. Procesamos la materia prima especialmente para nosotros, con nuestra receta, con la que se obtiene una suavidad incomparable. Tenemos una amplia variedad de chocolates: bombones, chocolate en rama, chocolates duros. Aunque nuestra mayor especialidad es lograr sabores originales. Utilizamos fundamentalmente nueces enteras blancas, avellanas turcas tostadas, licores y whiskies de primera línea, pistachos y macadamias. Es materia prima de alto costo pero muy reconocida y valorada por nuestros clientes, que corresponden al segmento ABC1”, dijo Carzalo.
Mamuschka produce alrededor de 150 mil kg. de chocolate por año y cuenta con diversas áreas de producción especializadas. Desde la empresa aseveran que el chocolate está entre los mejores de mundo, con creaciones como el mousse de chocolate con dulce de leche, el marroc, la exhuberancia de nuez, las almendras rellenas, el mazapán casero con amaretto, el afamado “Timbal” –que desde 1989 es la insignia de la marca–, el cerisette con licor de guindas casero y los bombones Mamuschka, pasión o rellenos de whisky Johnnie Walker, Cointreau o Baileys. “También se destacan la borracha, con mucho rhum y pasas; la borracha de lujo, que es crema al whisky Chivas Regal; y la crema de avellanas con incrustaciones de chocolate”, añadió Carzalo.
“Esto de querer lo que uno hace y ofrecer lo mejor a nuestros clientes tiene como base el amor y la amistad. Esos dos buenos sentimientos son el significado o la esencia de las matrioshkas (esas muñecas rusas que se introducen una dentro de la otra). Por eso forman parte de nuestro logotipo. En Argentina muchos las llaman mamuschkas, y de ahí nuestro nombre”, concluyó el socio gerente.
TRAYECTORIA Y CALIDAD.
“Nos eligieron como el chocolate representante de Argentina en el Corte Inglés (España) y en Galerías Lafayette (Francia). Además, el año pasado el ministro de Turismo de la Nación, Enrique Meyer, nos dio la distinción de Marca País”, expresó con orgullo Sergio Tissera, socio gerente de Abuela Goye.
La empresa produce alrededor de 100 mil kg. de chocolate por año, ofreciéndolo al público en diversos formatos: rama, tabletas duras, tabletas rellenas (antes se veía el perfil pero ahora comenzaron a bañarlas para que el relleno no se seque), bombones y bocaditos especiales. “Además de toda la elaboración del relleno y las primeras capas, contienen un baño posterior con una preparación mucho más larga que el chocolate normal. Por ejemplo, en el caso del mousse de chocolate blanco con avellanas al kirsch, o el tiramisú, se trabaja ingrediente por ingrediente, como si se tratara de un postre. No utilizamos pastas saborizadas”, comentó Tissera.
Abuela Goye cuenta con chacras productoras propias de las que se recolectan los frutos, se preparan de determinada manera (los secretos de la Abuela no se revelan), quedan estacionados durante meses y luego se utilizan como relleno del chocolate. “Abuela Goye se distingue por su calidad y por saber hacer el trabajo”, subrayó Tissera.
PIONERO EN LA CIUDAD.
Con una trayectoria de más de 50 años, la familia Fenoglio fue una de las pioneras en la ciudad (en la actualidad pertenece a Havanna).
En la fábrica se producen bombones, chocolate en rama, tabletas y figuras huecas para Pascuas: “Al paladar se siente la calidad. Además, tenemos implementados sistemas como las Buenas Prácticas de Manufactura y el Sistema de Análisis de Peligros y Puntos Críticos de Control (Haggp), ambos bajo las normas IRAM”, explicó Marcos Slica, responsable de Calidad de Planta de Fenoglio. Y agregó: “Un dato fundamental es que nosotros no utilizamos sustitutos de la grasa típica del chocolate, que es la manteca de cacao. En otras fábricas pueden llegar a sustituirla por aceite vegetal hidrogenado, que no es lo mismo”.
FABRICADO POR SUS DUEÑOS.
Benroth es otro histórico de la ciudad. Data de 1965, y desde entonces tiene como objetivo “brindar atención personalizada, satisfacer los requerimientos más exigentes de nuestros clientes, y ver la expresión de asombro y placer al mismo tiempo cuando saborean nuestros chocolates. Con orgullo podemos decir que hace más de 45 años lo venimos logrando”, aseveran desde la marca, añadiendo: “Somos la única fábrica de chocolates en Bariloche en la que los productos son fabricados por sus propios dueños. Además, llevan nuestro apellido”.
Benroth posee una gran variedad en chocolates rellenos, tabletas, bocaditos y bombones. Los chocolates rellenos se presentan en dos líneas: con base de finos licores (menta, advokaat, gin, rhum, vodka, whisky, cherry, ciruelas, naranja, anís, Baileys, café, cognac, entre otros) y con base sin licor (dulce de leche, frutilla, marroc, Nutella).
Por otra parte, las tabletas 60-40 (60% chocolate, 40% frutas secas enteras) incluyen una gran variedad de ingredientes, tales como avellanas, almendras, castañas de cajú, nueces, maní, pasas de uva, higos secos, coco rallado y diferentes tipos de cereales.
TRADICION FAMILIAR.
Tante Frida abrió sus puertas en Bariloche en el año 1995, aunque ostenta una historia familiar de más de 100 años. Ofrece distintos tipos de chocolate con delicadas combinaciones: nueces, almendras, castañas, avellanas y cremas de frutilla, menta y frambuesa, entre otras. Además del típico chocolate en rama, el diet, bombones, frutas bañadas y alfajores artesanales. Por supuesto, todo creado con los secretos de una vieja tradición de familia.
DEDICACION Y CUIDADO.
“Nuestros maestros chocolateros son fieles a nuestro lema: preparamos alimentos con el mismo amor, dedicación y cuidado que si los hiciéramos para nuestras familias”. Así lo manifestó Guillermina Ferrari, gerenta de Franquicias y Nuevos Canales de Frantom.
La firma ofrece sus productos en varias presentaciones: tabletas, tabletas rellenas, bombones, trufas, rama y también en figuras tales como animalitos, corazones, flores, habanos. Todos se presentan en chocolate amargo, semiamargo y blanco.
PLACER QUE SE MULTIPLICA.
Del Turista comenzó a operar en 1964 como una pequeña empresa. Hoy en día cuenta con una planta productiva de 5.000 m2, la que le permite abastecer a todos los puntos de venta. Sus 40 máquinas de última generación, atendidas por 60 especialistas, producen cuatro toneladas diarias de chocolate: en rama, trufas y bombones, combinados con almendras, avellanas, nueces, castañas, pasas de uva, frutas, praliné, marrons glacés, dátiles, cogñac y whisky, entre otras variedades.
“El hecho de realizar todo el proceso de fabricación, el semielaborado, y no depender exclusivamente de empresas que proveen este insumo básico, permite a Del Turista abrir sus líneas de producción en distintos sabores y formatos”, sostienen desde la web. Y añaden: “Nuestra variedad inicial de doce chocolates caseros se multiplica año a año con nuevas fórmulas y combinaciones”.
Bariloche, cuna del más delicioso chocolate
El cacao fue, hace algunos siglos, tan preciado como el oro. La civilización azteca lo utilizaba como moneda de cambio y fuente alimenticia. Los mayas, en cambio, le otorgaron un gran valor religioso, preparando infusiones para sacrificios y ritos. Con la colonización, fue a través de ellos que los europeos entraron en contacto con el cacao. La primera referencia que se conoce data de 1502, cuando un jefe indígena convidó a Cristóbal Colón con una bebida, que al descubridor le pareció desagradable. Pero el chocolate llegó definitivamente a Europa en 1528, cuando un monje -que había llegado a México junto con los conquistadores- envió el primer cacao con la receta del chocolate a un abad del monasterio de Aragón, España. Desde entonces, la pasión por el chocolate se expandió por el mundo.
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