Bariloche

Llao Llao: el lujo en su exacta medida

La emblemática propiedad ubicada a 25 km. de Bariloche es un ejemplo de refinamiento, buen gusto y alto nivel de confort, con magníficas instalaciones rodeadas de un paisaje natural de ensueño. Es miembro de The Leading Hotels of the World, afiliación que nuclea a los mejores hoteles del mundo.

Despertar en una habitación del Ala Moreno del Hotel Llao Llao es una experiencia única: al abrir los ojos, lo que se ve es un paisaje que, de no ser uno consciente de que está alojado en este magnífico hotel, bien podría creerse que se trata de una excelente pintura realista amurada a la pared. En perspectiva, lo que aparece es el rojo intenso de flores y arbustos, seguido del verde de una suave colina que culmina hacia abajo en el azul profundo del lago Nahuel Huapi. De fondo, a lo lejos pero tan cerca, las montañas grises y, justo en el medio, la suntuosa imagen del cerro Tronador con su pico nevado. Sin palabras.

PRESTIGIO Y SOFISTICACION.

Emplazado en las inmediaciones del Parque Nacional Nahuel Huapi, a 25 km. de la ciudad de Bariloche, y rodeado de una fisonomía natural de conmovedora belleza, el Llao Llao Hotel & Resort Golf-Spa es uno de los hoteles más destacados de Argentina, cuyo prestigio se extiende mucho más allá de nuestro país, lo que puede comprobarse con los premios que ha recibido de parte de Condé Nast, Travel & Leisure, TripAdvisor y World Travel Award, entre otros.

En ese sentido, cabe remarcar que desde 1999 es miembro de The Leading Hotels of the World, afiliación que nuclea a los mejores hoteles del mundo.

Ese mismo año, además, fue declarado Monumento Histórico Municipal.

Apenas ingresada, atendida por personal sumamente gentil y simpático, y sin ninguna demora en el check-in, pude comprobar parte de su esencia, que reside en una sofisticación sobria y sin desmesuras. Más tarde, después de haber recorrido sus instalaciones, supe que la característica principal del legendario Llao llao es el lujo en su justa medida, en su dimensión exacta. No sobra ni nada falta; el perfecto equilibrio entre la necesidad y el placer. Elegancia y distinción; no glamour.

Su interior tiene el perfil de un “grand hôtel de montagne”, en un ambiente de refinado estilo de campo, con obras de arte con referencias a la caza, la montaña y el campo argentino.

INSTALACIONES Y ALTO CONFORT.

Este señorial hotel es un complejo que dispone de marina, playa, un gran parque de 15 ha. integrado el campo de golf de 18 hoyos –con un encantador Club House–, dos piscinas –una cubierta y otra externa descubierta, ambas climatizadas–, solario, Health Club y Spa, Business Center, y salas de juegos, bridge y lectura.

Cuenta con 205 habitaciones, de las cuales 43 corresponden al Ala Moreno, inaugurada en 2007 y conformada por Studios y Suites de lujo, una Suite Royal y dos Suites Master, con imponentes vistas del Lago Moreno y del Cerro Tronador, todas con balcón terraza y jacuzzi.

Este nuevo sector –en el que tuve el placer de alojarme– posee ingreso vehicular y recepción independiente, servicio de concierge y, por supuesto, acceso a todos los servicios de la propiedad.

En tanto, en el Ala Bustillo –edificio original del establecimiento– se encuentra la suite presidencial, de 162 m² y una espléndida vista del lago Nahuel Huapi. Posee baño con revestimiento de mármol, hidromasaje, ducha con masaje y una terraza de 108 m². Además, los huéspedes tienen la opción de alojarse en una exclusiva cabaña con maravillosas vistas a los jardines, la cancha de golf y los lagos Moreno y Nahuel Huapi.

Para el desayuno, el Llao Llao ofrece dos amplios espacios: el Salón Bustillo y el Gran Salón Llao Llao.

SABORES UNICOS.

El hotel también se ha convertido en un destacado referente gastronómico. Con siete opciones, los huéspedes pueden disfrutar desde el clásico cordero patagónico hasta la más delicada cocina internacional.

En ese contexto, el elegante Los Césares ofrece “haute cuisine”. Abre temporalmente y se exige vestimenta formal.

El Café Patagonia, decorado en madera, es un cálido espacio ideal para familias.

El Lobby Bar, con una exquisita decoración de madera, columnas de piedra, tapizados de cuero y arañas de astas, es propicio como lugar de encuentro por las tardes, tanto para saborear una gran variedad de tragos y vinos, o simplemente un muy buen café.

El Winter Garden es un área vidriada que permite apreciar la belleza del paisaje patagónico: preferencial para disfrutar del clásico Té Llao Llao.

El Bar Lago Moreno, a orillas de dicho lago y con una vista privilegiada del cerro Tronador, permite deleitarse con vinos exclusivos, ensaladas y sandwiches.

En tanto, el Asador Llao Llao es un ambiente típicamente criollo, donde se cocinan las mejores carnes regionales.

MULTIPLES ACTIVIDADES.

El Spa Llao Llao cuenta con programas especialmente elaborados por profesionales de la nutrición y la gastronomía. Se especializa en tratamientos faciales, de regeneración celular, desintoxicantes y revitalizantes, de relax, hidroterapia y fue certificado por The Leading Hotels of the World como uno de los pocos y exclusivos Leading Spas.

Para los más pequeños está disponible el Spa Kids (6 a 12 años) y el programa Spa Teens (13 a 17 años).

Además, el Health Club cuenta con salas de musculación, sala de gimnasia, la mencionada piscina, hidromasaje y sauna. También hay un espacioso Play Room con mesas de ping pong, pool, metegol, juegos de mesa y videogames.

Por otro lado, el huésped puede optar por caminatas, bike tours, clases de gimnasia, tango y salsa; arquería, rapel y clases de golf.

A la vez, para los más pequeños, en el Nahuelito’s Club de Niños se programan actividades y una sabrosa merienda por las tardes, todo sin cargo.

En tanto, para la temporada de invierno se brinda un servicio exclusivo para los huéspedes amantes del esquí: los traslados sin cargo hacia y desde la base del Cerro Catedral y el recibimiento en el Refugio que el hotel tiene en la base.

LA HISTORIA DE UN CLASICO

De estilo canadiense, con techo de tejuelas de alerce y basamento de piedra, el Hotel Llao Llao fue inaugurado el 9 de enero de 1938.

En aquel momento contaba con 132 habitaciones y departamentos de lujo, una sala de té, galería comercial y un restaurante para 500 personas. Además, debido a las necesidades de la época y su lejanía con la ciudad, disponía de una oficina postal, telégrafo, una sucursal del Banco Nación y una farmacia. Pero apenas un año y medio después de su inauguración, un incendio destruyó totalmente el establecimiento, convirtiéndolo en escombros y cenizas.

Con una enorme voluntad por parte de los integrantes de la Dirección de Parques Nacionales el Gran Hotel Llao Llao fue reinaugurado el 15 de diciembre de 1940. En esta ocasión, la  madera exterior fue reemplazada por cemento y las tejuelas por tejas normandas.

En poco tiempo, adquirió renombre internacional y se convirtió en un emblema hotelero, de gran atractivo para miembros de la aristocracia, diplomáticos, presidentes y huéspedes ilustres. 

Sin embargo, por falta de inversiones y mantenimiento, debió cerrar sus puertas en 1978.

Afortunadamente, el 3 de julio de 1993 el hotel abrió nuevamente sus puertas, esta vez como el Llao Llao Hotel & Resort Golf-Spa.

Desde entonces, el establecimiento cautiva a huéspedes de todo el mundo, entre ellos muchas celebridades, como Shakira, Joan Manuel Serrat, Robert Duvall, Tommy Lee Jones, Francis Ford Coppola y Phillipe Starck.