Un paseo para retrotraernos en el tiempo, contemplar la imponente naturaleza de Bariloche, disfrutar de la nieve y saborear típicos platos de la zona: todo eso ofrece el cerro Otto.
La historia cuenta que el andinista e impulsor del esquí en estos horizontes, Otto Melling, eligió a esta montaña como su morada, donde creó una fábrica de esquíes, un refugio y una cabaña.
Si bien el antiguo refugio sufrió un incendio hace cuatro años –sólo quedó una terraza–, se construyó la primera parte de uno nuevo. Además, se plantaron lengas y se quitaron las especies exóticas.
Mientras que en la vivienda de Melling se montó un museo donde apreciar esquíes de madera fabricados por el pionero, fotos históricas y diferentes enseres.
Llegar hasta allí constituye un paseo en sí mismo, siguiendo las huellas de Otto por el sendero “El filosófico”, quien lo utilizaba asiduamente y en los descansos se permitía meditar contemplando la imponente naturaleza.
Otra forma de arribar a destino es mediante el teleférico que tiene base en el km. 5, para luego bajar caminando hasta el refugio Berghof.
El paseo se completa con la visita al museo que forma parte del Complejo Teleférico Cerro Otto, donde se exponen figuras a tamaño natural de esculturas de Miguel Angel, como el famoso David. También está la confitería giratoria.
Para los que prefieran caminar, la mejor opción es la Picada Vieja al Refugio, que nace en el km. 4,8 de la Av. Los Pioneros, marcado por grandes pinos que bordean la calle que asciende por el cerro.
Más arriba, cuando hay que doblar a la izquierda e internarse en la vegetación, se afina hasta volverse una picada. El sender regala varias de las vistas más espectaculares de Bariloche: las islas Victoria y Huemul, así como la parte intangible del Parque Nacional Nahuel Huapi.
En el medio del camino se encuentra el centro invernal de Piedras Blancas, que pone a disposición de los visitantes trineos, zipline -un vuelo por la montaña-, snow safari y esquí para principiantes. Allí también se localiza el centro de esquí nórdico.
Poco metros más arriba de la casa de Melling, se pueden saborear exquisitos platos locales en un ambiente al puro estilo montañista.
Además, se ofrecen tres actividades típicas de montaña: el "Viaje en el Tiempo", con trekking nocturno alumbrado por las velas y la luna; "Chocolates con historia", con actividades culturales como conciertos de música clásica, tango, jazz o folclore; y la "Aventura Panorámica", en la que los colores y aromas de todas las estaciones del año ofrecen un paisaje diferenciado.
Temas relacionados


Deja tu comentario