Esta noche se respira un aire distinto en Buenos Aires. Difícil de describir esta sensación, pero perceptible: es como si por la nariz ingresara un gas pesado y, a la vez, atrayente. Un hombre camina por una calle empedrada (quizás sea Balcarce, quizás Bolívar); un día como hoy, tan imprevisible, es mejor caminar por la calle que por la vereda. Sobre la margen izquierda, otro tipo mira hacia la calle y enseguida se da vuelta, hacia un ventanal con balcón a la calle. Se apoya sobre el pequeño cantero e inhala fuertemente. Desde una pieza de conventillo, un tango con interferencias de radio Spika arropa el ambiente. Falta mucho para que llegue el sol con su rutinaria carga; antes que eso suceda, mejor llevarse por delante a la noche porteña, e inmiscuirse en los pequeños y maravillosos recovecos del 2x4.
"El tango crea un turbio pasado irreal", dijo Jorge Luis Borges. "El tango no es triste. Es serio. Es el reflejo de nosotros mismos", definió Horacio Ferrer. Ambos tienen razón. Y Buenos Aires tiene la virtud de brindar, a quien sepa buscarlos, espacios de tango donde pasado, presente y sentimientos se conjugan en un estridente cóctel. Un paseo por los diferentes ámbitos de tango nos empapará bien de la melodía porteña.
RECOMENDADOS.
Situado en Chacabuco 454, Tango 1921 es un caserón de mediados de 1800 que recrea un escenario de otros tiempos. Clásico local de tango tradicional, abre las puertas a un pasado de compadritos y percantas, que dibujan las pistas con miles de firuletes.
Además es posible disfrutar de los más exquisitos platos, acompañados de un buen vino. Un elenco integrado por grandes maestros deleitará a los presentes con el tango de Buenos Aires. Una velada de lujo con lo mejor de la música porteña.
También en San Telmo, y ubicada en México 524, Legendaria Buenos Aires se erige por muchas razones como un testimonio cultural viviente de una etapa clave en el desarrollo de la sociedad porteña: los años de "la gran aldea", esa ciudad tranquila y soleada definida con excelencia por Lucio V. López.
Legendaria Buenos Aires es una auténtica invitación al pasado tanguero y literario de la ciudad. Baste decir que en 1945 la Sociedad Argentina de Escritores (SADE), bajo la presidencia de Ezequiel Martínez Estrada, adquiere esta finca para poner en funcionamiento la Casa del Escritor. A partir de allí pasa a formar parte de la propia historia de las letras argentinas, ya que por allí desfilaron Leónidas Barletta, Carlos Alberto Erro, Jorge Luis Borges y Ulyses Petit de Murat, entre otros. Antes de este período, el solar fue pasando de mano en mano, y hasta funcionó como conventillo.
Carlos Calvo 2540: este es otro lugar adonde acercarse para percibir los efluvios tangueros. Se trata de un ambiente grato y con un excelente servicio, donde es posible disfrutar de los más exquisitos platos; además de toda la música de orquestas que parecen extraídas de los ´40.
Un interior colonial, el tango "Malena" como telón de fondo, algunos bailarines que hacen el deleite de los comensales, hacen de Porteña Mía (Chacabuco 917) un espacio más que óptimo para impregnarse de tango. Allí funciona una academia de tango, a cargo de destacados profesionales del 2x4.
"El tango crea un turbio pasado irreal", dijo Jorge Luis Borges. "El tango no es triste. Es serio. Es el reflejo de nosotros mismos", definió Horacio Ferrer. Ambos tienen razón. Y Buenos Aires tiene la virtud de brindar, a quien sepa buscarlos, espacios de tango donde pasado, presente y sentimientos se conjugan en un estridente cóctel. Un paseo por los diferentes ámbitos de tango nos empapará bien de la melodía porteña.
RECOMENDADOS.
Situado en Chacabuco 454, Tango 1921 es un caserón de mediados de 1800 que recrea un escenario de otros tiempos. Clásico local de tango tradicional, abre las puertas a un pasado de compadritos y percantas, que dibujan las pistas con miles de firuletes.
Además es posible disfrutar de los más exquisitos platos, acompañados de un buen vino. Un elenco integrado por grandes maestros deleitará a los presentes con el tango de Buenos Aires. Una velada de lujo con lo mejor de la música porteña.
También en San Telmo, y ubicada en México 524, Legendaria Buenos Aires se erige por muchas razones como un testimonio cultural viviente de una etapa clave en el desarrollo de la sociedad porteña: los años de "la gran aldea", esa ciudad tranquila y soleada definida con excelencia por Lucio V. López.
Legendaria Buenos Aires es una auténtica invitación al pasado tanguero y literario de la ciudad. Baste decir que en 1945 la Sociedad Argentina de Escritores (SADE), bajo la presidencia de Ezequiel Martínez Estrada, adquiere esta finca para poner en funcionamiento la Casa del Escritor. A partir de allí pasa a formar parte de la propia historia de las letras argentinas, ya que por allí desfilaron Leónidas Barletta, Carlos Alberto Erro, Jorge Luis Borges y Ulyses Petit de Murat, entre otros. Antes de este período, el solar fue pasando de mano en mano, y hasta funcionó como conventillo.
Carlos Calvo 2540: este es otro lugar adonde acercarse para percibir los efluvios tangueros. Se trata de un ambiente grato y con un excelente servicio, donde es posible disfrutar de los más exquisitos platos; además de toda la música de orquestas que parecen extraídas de los ´40.
Un interior colonial, el tango "Malena" como telón de fondo, algunos bailarines que hacen el deleite de los comensales, hacen de Porteña Mía (Chacabuco 917) un espacio más que óptimo para impregnarse de tango. Allí funciona una academia de tango, a cargo de destacados profesionales del 2x4.


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