Fue fundada en 1515, entre las primeras siete villas de Cuba. Debido a sus condiciones geográficas excepcionales fue la primera capital de la isla hasta 1556. Por su enorme bahía sobre el mar Caribe ingresaron al país los primeros esclavos negros y con ellos un componente esencial de la nacionalidad cubana, marcada por fuertes raíces africanas y españolas. Desde su puerto partió Hernán Cortés a la conquista de México y en él desembarcaron, tras la revolución haitiana de Toussaint Louverture en 1791, decenas y decenas de emigrantes franceses que introdujeron en Cuba el café y su cultura. Hoy es la segunda urbe en importancia de la isla y un destino turístico insoslayable para aquellos que quieren encontrarse con la esencia más auténtica de la mayor de las Antillas.
El relieve irregular sobre el que se encuentra emplazada contribuyó al desarrollo de un escenario urbano donde las avenidas y calles se empinan o descienden entre el mar y las montañas, transformándose algunas veces en pintorescas escalinatas. La más emblemática es la de Padre Pico, labrada sobre la parte más empinada de la calle del mismo nombre. En los alrededores se puede apreciar, enmarcado en tejados rojos, el magnífico puerto.
En sus veredas se mezclan estilos arquitectónicos múltiples: desde el barroco más elemental hasta el neoclásico más depurado. Son de especial interés las construcciones coloniales con inmensos ventanales y apretados balcones. En Santiago se conservan tesoros históricos como la primera casa de América, la primera catedral de Cuba, la primera mina de cobre a cielo abierto del continente americano o el primer museo del país.
EL CENTRO.
Una visita a la ciudad puede comenzar por el Parque Céspedes, que –desde su fundación en el siglo XVI hasta la actualidad– ha ostentado diversos nombres: Plaza de Armas, Plaza Mayor, Plaza Principal, Plaza de la Constitución, Plaza de la Reina, Plaza de Isabel II, y finalmente, el actual, Carlos Manuel de Céspedes.
Es el centro político, religioso, administrativo y social más importante de la ciudad, rodeado –según disponían las Leyes de Indias–, de los edificios representativos del poder. El ayuntamiento, la Catedral, la casa de los gobernadores y las mansiones de las principales familias de la villa. Entre ellas se destaca la casa de don Diego Velázquez, considerada la construcción más antigua de Cuba, donde funciona un interesante Museo de Ambiente Histórico Colonial. El edificio también fue Casa de Contratación y Fundición de la Corona.
A pocos metros de allí está el ayuntamiento, verdadero símbolo de Santiago debido a la elegancia de su arquitectura. Fue inaugurado en 1950 bajo la dirección del reconocido Francisco Prat Puig, quien adecuó unos antiguos planos del siglo XVIII destinados al Palacio del Gobernador, que jamás había llegado a construirse. El emblemático predio es además conocido por la mayoría de los cubanos por haber sido ser el sitio desde donde Fidel Castro habló por primera vez al pueblo, el 1° de enero de 1959, el día de su llegada al poder, cuando un acto público multitudinario confirmó su victoria sobre el régimen de Fulgencio Batista.
La Catedral de Nuestra Señora de la Asunción es impresionante por dentro y por fuera. En este sitio se levantaron diversos templos de suerte disímil. El actual, de fachada amarilla y con cinco naves, fue terminado en 1922, y se destaca por sus dos torres neoclásicas y el arcángel con trompeta y las alas abiertas que la corona.
LOS MUSEOS.
Rica en historia, Santiago tiene varios museos en los que vale la pena detenerse. Uno de ellos es el Emilio Bacardí, inaugurado en 1928 –uno de los más antiguos y eclécticos de la isla– para exhibir reliquias de diversa procedencia. Cuenta con valiosas colecciones de artes plásticas, arqueología e historia, reunidas por el magnate del ron y alcalde de la ciudad en sus viajes por el mundo.
Una parada reparadora es el Museo del Ron, que resume la historia de la emblemática bebida cubana y donde se puede aprovechar para tomar un trago en un patio típico, que repara del calor de la tarde.
Una muy interesante visita para aquellos que deseen empaparse de la historia más reciente es el Cuartel Moncada, famoso por haber sido tomado por Fidel Castro y un centenar de revolucionarios el 26 de julio de 1953. Por aquel entonces, la fortaleza edificada en 1938 por los españoles era la segunda plaza de armas más importante de Cuba. El museo que hoy alberga, considerado uno de los mejores de la isla, conserva los objetos relacionados con el mítico asalto, su planificación y el período posterior, además de una maqueta a escala del edificio. En la fachada, los orificios que dejaron las balas en esa ocasión dan testimonio de la trascendencia de ese hecho. En su interior, guías dedicados y dispuestos a conversar sobre la actualidad cubana y sus particularidades políticas con el viajero interesado, pueden convertir a esta visita en una de las más esclarecedoras del viaje.
En este sentido, otro sitio singular es el Museo de la Lucha Clandestina, que cuenta la historia de la oposición al régimen de Batista durante la década del 50: fue una comisaría atacada en 1956 para distraer a las autoridades durante el desembarco del Granma y que hoy da cuenta de una historia macabra e impresionante.
LA BANDA SONORA.
Sin embargo, si algo caracteriza particularmente a Santiago de Cuba es su música. Cuna de casi todos los géneros musicales del país, del son y del bolero, de la trova tradicional hasta un profundo arraigo de la expresión coral, al caminar por sus calles se puede comprobar que por cada ventana abierta se escapan los deliciosos acordes de una canción.
En esta tierra nacieron grandes músicos como Sindo Garay, Ñico Saquito, Elíades Ochoa y Compay Segundo por mencionar solo algunos. Pero si de música se trata, es imposible ignorar los espectaculares carnavales santiagueros, vivos, autóctonos, coloridos, considerados los mejores de Cuba, caracterizados por sus cornetas chinas, las carrozas y comparsas que impulsan a bailar al compás de las congas.
Un sitio digno de ser visitado es la Casa de la Trova donde nació, el 23 de octubre de 1844, Rafael Pascual Salcedo de las Cuevas, eminente artista que dejó importantes composiciones de música culta y es considerado un maestro de generaciones. En el siglo XX se instaló en el inmueble Virgilio Palais, un amante de la música tradicional que logró aglutinar en el Cafetín de Virgilio a trovadores de diferentes barrios de la ciudad. Sus memorables interpretaciones y el arraigo popular de estas manifestaciones, condicionó la inauguración en 1986 de la Casa de la Trova. Queda sobre la Calle Heredia, recorrido obligado para quienes quieran vivenciar el espíritu musical de Santiago.
Sobre la misma arteria podrán visitar la Casa del Estudiante, donde conviven raperos con amantes del danzón. La Casa Natal de José María de Heredia tiene un pequeño museo en honor a este poeta cubano, uno de los más representativos del Romanticismo.
Otro destacado es el Museo del Carnaval, cuya muestra permanente recorre la historia de esta fiesta santiaguera que, se considera, está a la altura de las más reconocidas del mundo.
La Casa de las Tradiciones era considerada como una alternativa para entendidos de la Casa de la Trova, pero su fama trascendió y la convirtió en uno de los sitios con mejor ambiente por las noches.
LA FORTALEZA, EL SANTUARIO, EL CEMENTERIO Y EL CUARTEL.
A la entrada de la bahía de Santiago, el Castillo del Morro se llama en realidad San Pedro de la Roca. Es una imponente fortaleza que se levanta allí desde las primeras décadas del siglo XVII, cuando se buscó proteger a la ciudad de los constantes ataques de corsarios y piratas franceses, ingleses y holandeses que asolaban el Caribe. Declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1997, es un cuadrilátero con baluartes defendidos por algunas piezas de artillería, cuya obra quedó terminada en 1643. Sus garitas y almenas, plazas y baterías, permiten a los visitantes asomarse a un paisaje inigualable, que conjuga toda la belleza del mar Caribe y la Sierra Maestra.
Otra visita interesante en las afueras de la ciudad es el Santuario de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba. En lo alto de una colina, a la que llevan unas largas escalinatas, el templo es destino obligado para los devotos de esta santa que llegan a pagar promesas. El altar, de plata maciza, es de gran belleza. Joyas de oro y piedras preciosas, muletas, otras riquezas de valores diversos y hasta la medalla de oro ganada por el escritor norteamericano Ernest Hemingway con el Premio Nobel, son algunos de los objetos que se exhiben en la pequeña capilla trasera del actual templo a modo de ofrendas. Los peregrinos se llevan consigo diminutas piedras de la mina, donde brillan las partículas de cobre y las conservan en sus casas en vasos de agua, bolsillos o bolsos para invocar la protección de la virgen.
En el límite occidental de la ciudad está el cementerio Santa Ifigenia, el segundo más importante de Cuba, creado en 1868. Es reconocido por ser la última morada de varios personajes históricos, entre los que se destacan héroes de la independencia caídos en el asalto al Moncada; el padre de la Patria, José Manual de Céspedes; y el músico Compay Segundo, leyenda del mundialmente reconocido Buena Vista Social Club.
El mayor de sus atractivos es el mausoleo a José Martí, héroe nacional, con un féretro de madera que todos los días recibe la luz solar en homenaje a uno de sus versos en el que afirma que no quiere morir como un traidor en la oscuridad, sino “de cara al sol”. La guardia, siempre presente, cambia cada 30 minutos, en una emocionante ceremonia.
Santiago, Cuba en estado puro
Su música, su historia, su riqueza y sus calles empinadas, convierten a la segunda urbe de la isla en una de las experiencias más auténticas para el viajero interesado en conocer a su gente, sus ritmos y su esencia.
Tips para el viajero.
Cómo llegar: a través del Aeropuerto Internacional Antonio Maceo. Menos frecuente es el ingreso por el puerto Guillermón Moncada y la Marina Internacional de Punta Gorda.
Alojamiento: en Santiago abundan las casas particulares que alquilan cuartos a turistas, una opción interesante para los más aventureros, interesados en tener un contacto profundo con la gente y su realidad. Entre los hoteles se destacan el Casa Granda, elegante construcción de 1914 sobre la plaza principal, retratado por Graham Greene en uno de sus textos. El Meliá Santiago, con tres piscinas, es el único de cadena internacional en la ciudad, aunque se encuentra algo alejado del centro.
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