Key West es el último ápice de todo Estados Unidos, el punto más austral de la península de Florida y, por extensión, un recóndito y maravilloso refugio para el solaz que requiere la escritura. Así lo entendió Hemingway en la década de 1930 y por ello decidió instalarse allí junto a su mujer.
El refugio tropical de Hemingway
El pueblo, caracterizado por sus casas de estilo victoriano y sus famosos pasteles de lima, hoy es visitado por miles de cruceristas que inequívocamente visitan su punto más saliente: la Casa y Museo de Ernest Hemingway.
ERNEST ENAMORADO.
Ernest Hemingway escribió aquí por casi 10 años, pero su relación con Key West comenzó antes de adquirir su casa. Fue John Dos Passos –uno de los miembros de la famosa “Generación perdida” de artistas y escritores que vivieron en París en la década de 1920– quien recomendó a Hemingway conocer Key West. De este modo, llegó por primera vez en abril de 1928 junto con su flamante esposa Pauline.
Luego de una primera estadía de tres semanas y sucesivas visitas vacacionales, la pareja se fue enamorando del pueblo, su tranquilidad, sus habitantes y las aguas turquesas. Así fue que decidieron buscar una residencia permanente, para en 1931 conseguir su hogar sobre el 907 de Whitehead Street.
Durante los años en Key West, Ernest hizo de varios amigos, como Charles Thompson, Joe Russell (alias Sloppy Joe) y el capitán Eddie Saunders. Con ellos formó un grupo conocido como “The Mob" (La Mafia), y juntos efectuaban grandes excursiones de pesca por el Caribe, donde se pasaban días tratando de capturar marlines y enormes atunes. Por esta época también bautizó su propio barco, el Pilar.
Así, Hemingway encontró –especialmente en los bares– muchos personajes interesantes, desde ejecutivos y abogados, hasta pescadores buscavidas y exploradores de naufragios. Luego utilizaría a muchos de ellos en sus obras literarias, especialmente en “Tener y no tener”, una novela que tiene lugar en Key West durante la Gran Depresión.
EL HOGAR DE LAS LETRAS.
La que sería la casa de Hemingway se construyó en 1851 bajo el estilo colonial español. Cuando los Hemingway tomaron posesión la propiedad necesitaba muchas reparaciones, pero ambos apreciaron su arquitectura más allá del estado de abandono y llevaron adelante una gran restauración.
Los toques personales de los Hemingway aún perduran, como mucho del mobiliario europeo que adquirieron en su estadía en el Viejo Continente, los candelabros, un cofre español del siglo XVII hecho de madera de nogal, obras de arte y los trofeos de caza de Ernest, fruto de los safaris en África y expediciones al oeste estadounidense.
Uno de los grandes hitos de la casa es su piscina, construida en 1937 al exorbitante costo de US$ 20 mil, un lujo extraordinario por esa época. De hecho, era la primera piscina en 150 km. a la redonda. Con 18 m. de largo, 7 m. de ancho y un sistema de iluminación subacuática, para utilizarla fue necesario instalar una bomba que llevase agua salada. En el sitio elegido para la piscina, anteriormente se ubicaba un ring de boxeo, donde Hemingway solía entrenar junto a boxeadores amateurs locales.
GATOS DE SEIS DEDOS.
Quizás el legado más curioso de la estancia en Key West sean los famosos gatos de seis dedos, descendientes de los felinos que Hemingway crio en la década de 1930. Se cuenta que Ernest conoció por entonces al capitán de un barco que le regaló un ejemplar polidáctil cuyo nombre era Snow White. Actualmente cerca de 50 gatos habitan los exuberantes jardines de la propiedad; casi la mitad de ellos presentan dedos extras en su patas, aunque todos ellos llevan en sus genes esa posibilidad. Hemingway nombraba a todos sus gatos en honor a personalidades famosas, tradición que hoy se sigue respetando con las nuevas generaciones.
La Casa y Museo de Ernest Hemingway está abierta los 365 días del año, de 9 a 17. La admisión general, que incluye tours guiados de 30 minutos, es de US$ 13 para adultos y US$ 6 para niños desde seis años. Para complementar la experiencia, hay una tienda de libros y souvenires, donde se pueden encontrar todas las obras de Hemingway en su idioma original así como recuerdos relacionados con la casa.
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