Cada vez son más las grandes urbes del mundo que cuentan con sistemas de bicicletas públicas: una opción diferente, económica, menos contaminante y extremadamente divertida para los turistas. En el caso de Europa ofrece desde rutas consolidadas turísticamente hasta recorridos naturales aptos para practicar mountain bike, como es el caso de Sevilla.
EuroVelo, la red europea de vías ciclistas, proporciona a los aventurados cicloturistas o a los simples apasionados cerca de 66.000 kilómetros de pistas para recorrer en los países comunitarios. El mapa creado por la Federación Europea de Ciclistas (www.ecf.com), permite elegir entre doce itinerarios subdivididos en áreas geográficas, desde el Mediterráneo al mar del Norte. Todo en nombre de un turismo ecosustentable.
VELO, JE T'AIME.
El sistema Vélib’ de París, en Francia, uno de los más famosos y más evolucionados, cuenta con miles de bicicletas a libre disposición de turistas y locales. Se las puede adquirir en cualquier estación de París y devolverla en otra dentro de la ciudad. Funciona las 24 horas, los 7 días de la semana, dispone de estaciones cada 300 m. y están a disposición de mayores de 14 años. Además, la Ciudad Luz cuenta con 371 km. de carriles para este medio que permiten disfrutar del destino con toda tranquilidad.
Si bien los parisinos pueden optar por un abono anual, los visitantes tienen como opciones un pase diario o uno semanal. Se adquieren directamente en cada una de las cicloestaciones y es posible pagarlos con tarjetas de crédito. Con cualquiera de los pases se puede realizar un número ilimitado de trayectos durante todo el período de suscripción.
Para quienes prefieren el romanticismo y las excursiones nocturnas está el Paris Night Bike Tour que promete, además de una vuelta en bicicleta, un crucero nocturno por el Sena y la degustación de vinos locales.
Entre los cientos de tramos que propone la ciudad, una jornada en bicicleta puede comenzar por Notre-Dame, una de las catedrales francesas más antiguas de estilo gótico, rodeada por las aguas del Sena.
A escasos metros y cruzando el río se encuentra el barrio Latino, uno de los lugares más animados durante el atardecer parisino. Está conformado por pequeñas callejuelas repletas de bares y restaurantes de diversos orígenes: griegos, italianos, chinos, japoneses e irlandeses.
Por su parte, Saint Germain des Prés es un barrio intelectual donde residieron escritores y artistas. El renombre que poseen lugares como el bulevar Saint-Germain, el Café de Flore, Café des Deux Magots y Brasserie Lipp se lo deben a su clientela: hombres de letras, artistas y políticos. Más aun, las callen entre la iglesia de Saint-Germain y el Instituto de Francia, albergan hoteles del siglo XVII, anticuarios, cafeterías, boutiques de lujo y editoriales.
EL ROMANTICISMO ESPAÑOL.
En el caso de Sevilla propone recorre sus rutas en bicicleta a través de su sistema público Sevici. Las 2.500 unidades son utilizadas unas 10 veces cada día, lo que genera unos 25.000 desplazamientos durante las 24 horas, entre las 250 bases que se reparten en la ciudad.
Las calles, plazas y jardines de belleza andaluza, cargadas de historia y leyendas, se pueden recorrer sin contaminar el medioambiente. Pero no solo se trata de una opción para la ciudad; los alrededores de la provincia también invitan a la práctica del mountain bike.
Por otra parte, quienes eligen este destino al sur de España no deben dejar de recorrer el destacado patrimonio monumental y artístico del centro histórico. En su arquitectura civil se destacan los palacios, edificios de gobierno, hospitales y universidad. En el aspecto religioso Sevilla es una de las ciudades que posee un destacado número de iglesias y conventos. Además, con la celebración de las exposiciones Iberoamericana de 1929 y Universal de 1992 el patrimonio artístico siguió creciendo y embelleciendo la urbe.
Sevilla posee museos de gran calidad, no solo por sus contenidos sino también por que están situados en edificios de gran belleza e importancia histórica. Algunos ejemplos son el Arqueológico, situado en el pabellón Renacentista construido por Aníbal González para la Exposición Iberoamericana; el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, en el emblemático monasterio de Santa María de las Cuevas en la Isla de la Cartuja; el Museo de Bellas Artes, cuya sede es el Antiguo Convento de la Merced; y la Torre del Oro, construida por los almohades que hoy alberga el Museo de la Marina.
Asimismo, también son emblemáticos los puentes. Llegando al convento de San Clemente, se encuentra el puente de la Barqueta, que conecta el norte del recinto de la Cartuja con el casco histórico de Sevilla.
Siguiendo por la calle Torneo se llega al puente de la Cartuja, que enlaza dicha calle con el monasterio de Santa María de las Cuevas. Uno de los más recocidos es el primer puente férreo erigido en 1852: el Isabel II. Proyectado y construido por los ingenieros Gustavo Steinacher y Ferdinand Bennetot fue declarado Monumento Histórico Nacional en 1976.
UNA CUESTION CULTURAL.
En Ámsterdam, Holanda, casi el 40% de los desplazamientos se llevan a cabo en bicicleta. Dispone de vías pavimentadas y diseñadas para este medio de transporte, además de una extensa red de opciones de alquiler en diferentes puntos de la capital holandesa.
Moverse en bicicleta es sencillo y seguro para quienes visitan la ciudad por primera vez. Gran parte de la urbe está adaptada para su uso; desde los medios de transporte como el metro o el ferrocarril, las calles y las señales de tráfico hasta por la facilidad de venta, alquiler y reparación.
Asimismo, Ámsterdam dispone de una gran cantidad de estacionamientos en zonas estratégicas: Centraal Station, Leidseplein, Museumplein y frente a las zonas comerciales y los supermercados.
Esta urbe cuenta más canales que Venecia, más cafés que Viena y más puentes que París, que se pueden disfrutar en las estaciones más cálidas. Además, sus concéntricos canales fueron nombrados Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, dándole un gran impulso turístico al destino. Esta designación los convirtió en el noveno bien cultural del país, junto a los molinos del dique Kinder, el mar de Wadden y la casa Rietveld-Schröder.
LAS REINAS DE LA CIUDAD.
En Copenhague, Dinamarca, también casi el 32% de los habitantes se desplazan de forma regular sobre dos ruedas a su labor diaria. Se trata de una ciudad tranquila y ordenada, donde las bicicletas son las reinas de las calles. A esto se suma que se trata de una bella ciudad que bien vale recorrerla a paso lento.
Esta antigua fortaleza vikinga es una de las urbes más antiguas de Europa. Allí la construcción de rascacielos está prohibida y gracias a ello la arquitectura moderna permanece al mismo nivel que los canales, las hileras de casas y los museos. El ecléctico conjunto de lugares que ofrece es difícil de resistir; desde el barrio funky-hippy de Christiana a los espléndidos palacios diseminados por la capital.
Montado sobre dos ruedas se puede atravesar la plaza del Ayuntamiento, la de Kongens Nytorv y el pequeño muelle de Nyhavn. Las fachadas de colores y los cafés a la orilla del canal conforman la postal por excelencia del destino.
Europa sobre ruedas
La ciudad de Ámsterdam pondrá en marcha a finales de 2011 un servicio de coches eléctricos. Se trata de 300 vehículos Smart que estarán repartidos por la ciudad en distintas terminales. Luego de inscribirse en el programa, los usuarios obtendrán una tarjeta con la que podrán tomar un coche en un estacionamiento (pasando la tarjeta por un lector de contacto), usarlo un breve periodo de tiempo dentro del área metropolitana y volverlo a estacionar. El proyecto, liderado por la marca Smart en colaboración con el ayuntamiento de la ciudad, se llama Car2go. Se tratará de la primera ciudad con un servicio a gran escalada de coches eléctricos de alquiler. El Smart eléctrico que circulará es la segunda generación de coches enchufables de la firma.
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