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Hotel Costa Galana: el gran anfitrión de Mar del Plata

Se trata del hotel emblema de Mar del Plata que, con una innovación constante en la infraestructura y los servicios, logra seguir captando público de todas las generaciones. En resumen: un clásico en constante renovación.  

Se trata de un nombre con identidad y con tradición en un destino también tradicional en Argentina. Está ubicado en la Bahía de Playa Grande, a metros del Mar del Plata Golf Club y a escasos minutos del centro comercial y financiero de la ciudad. De hecho, el Costa Galana alberga uno de los eventos más renombrados de la temporada estival: Mar del Plata Moda Show. Figuras del espectáculo, modelos y diseñadores se dejan ver en este show montado en las escalinatas del hotel. Más aún era el lugar elegido como residencia por Mirtha Legrand, cuando realizaba sus clásicos almuerzos en la temporada de verano.
Sin embargo, la rentabilidad de un hotel no se sostiene con una ocupación plena durante pocos meses del año, ni con una intermitente exposición mediática. De ahí que la visita al Costa Galana me permitió acercarme a un modo de gerenciar con éxito un establecimiento de lujo en cualquier época del año.
Actualmente, el turismo de alta gama se enfrenta a los retos que le proponen los nuevos clientes. Uno de los cambios más destacados es el relevo generacional: estamos en presencia de un segmento de viajeros de alto consumo, de entre 35 y 45 años, que presentan nuevas demandas. ¿Qué características de consumo tiene? Realizan varias escapadas al año, no son fieles a una marca, y consultan y dejan su opinión en las redes sociales y en los foros de viajeros. Este es el cliente a captar y a retener para los hoteles de lujo, más aún los ubicados en destinos tradicionales. Dentro de este grupo se encuentra el Costa Galana.

LA CARTA DE PRESENTACION.
Empecemos por la carta de presentación de este 5 estrellas para poder luego analizar el servicio durante el hospedaje. Cuenta con 186 habitaciones, de las cuales 139 son dobles, 22 Juniors Suites, 10 Juniors Suites de lujo, 5 Honey Moon Suites, 8 Suites Ejecutivas, 1 Suite Gobernador y 1 Suite Presidencial. El ingenio arquitectónico y la forma de la bahía permiten que desde la ventana o el balcón de la mayoría de las suites se pueda ver el mar.
¿Qué encontramos en el interior? Una decoración clásica con alfombras de lana, muebles de madera macizos y robustos, mármol, buena iluminación y amenities de excelente calidad. En el caso de la suite presidencial –la habitación de mayor categoría– suma un hidromasaje para dos personas, balcón terraza de uso exclusivo, living comedor separado de la habitación principal y dos leds de 40". Incluso, el huésped puede elegir el aroma para su suite entre fragancias como vetiver bourbon, ginger, manzana y canela, green tea, violeta, jazmín y menta.

EL SELLO DE CALIDAD.
Llegué hasta las escalinatas del hotel cerca del mediodía de un viernes frío y lluvioso de junio. El clima no invitaba a salir a disfrutar de la ciudad o realizar excusiones por los alrededores. De modo que averiguar las opciones de entretenimiento y relajación en el hotel, era el paso siguiente luego de realizar el check-in.
Apenas mi auto se detuvo la mano del botones abrió la puerta y me dio la bienvenida. El bellboy tomó mi equipaje y en la recepción había tres chicas que se encargaban de que ningún huésped perdiera más tiempo del necesario haciendo el check-in.
En ese momento descubrí que una de las principales características del establecimiento era la atención personalizada. Una frase muy reiterada en el sector hotelero pero que no siempre se cumple.
Un hotel es un producto, pero es principalmente servicio, y esta es la misión de los empleados. En el caso del Costa Galana cuenta con una estrategia delineada de manejo del personal y un servicio de atención al cliente rigurosamente cuidado.

TIEMPO DE RELAX.
Una vez que me acompañaron hasta la habitación, el mejor plan era acercarme al Spa, Beauty & Health Center del hotel. Un espacio con una vista increíble de la playa, temperatura adecuada, música suave y aroma relajante. Una vez más apareció el asesoramiento del personal para diseñar un circuito de relajación y ayudar a cuidarme durante la sesión. Cada uno a su turno, fui disfrutando de las minipiscinas de hidromasaje, el sauna seco, el hammam, el jacuzzi y el tratamiento facial en un gabinete especialmente acondicionado.
En el último piso se encontraba además la piscina climatizada equipada con iluminación subacuática, cuellos de cisne e hidromasajes verticales. Pero el clima hostil no me permitió disfrutarla.

UN NUEVO AMANECER.
Las mañanas en el Costa Galana se asocian indefectiblemente con la calidez. El desayuno abundante y variado sorprende por la calidad de la panadería y la repostería. Además, se destacan las islas de panqueques, de panes saborizados y fiambres.
Una vez terminado el desayuno, realizar actividad física se presentó como una excelente opción para comenzar la jornada. El gimnasio me ofrecía aparatos de musculación y máquinas cardiovasculares, pero fue la ayuda del personal trainer la que me permitió armar una rutina express, acorde con mis intereses.
Mientras utilizaba el caminador elíptico pude conectar mi iPod para escuchar música y entretenerme con la pantalla LCD incorporada; mientras tanto el equipo se encargaba de medir mi ritmo cardíaco y marcar los tiempos de entrenamiento.
Por mi parte, una vez terminada la rutina de entrenamiento decidí salir a disfrutar de la ciudad, en una jornada de cielo limpio. Caminando por la playa llegué a las calles céntricas, con sus parques y jardines coloridos. La elección más acertada fue visitar el Museo del Mar, un espacio de arquitectura moderna que expone de manera pedagógica las vetas pintorescas y desconocidas del mar.
A mi vuelta al hotel el sol ya había caído y desde el lobby se escuchaba la música de un piano. Salí en busca de ese sonido y llegué a La Promenade, el lobby bar del hotel donde se sirven tragos clásicos, de autor y cervezas importadas. Elegí una de estas últimas con un sándwich y me dispuse a dejarme llevar por la música y el ambiente sofisticado del lugar.

LA DESPEDIDA.
El despertar del domingo me sorprendió con un sol radiante que embellecía más aún el mar y la ciudad. De modo que, después del desayuno, volví a experimentar del spa y la vista de sus amplios ventanales.
Sin embargo, el mejor cierre para mi estadía vino de la mano de Jean Paul Bondoux. En el restaurante La Bourgogne, del tercer piso, su exquisita cocina de autor me sorprendió con los platos a base de frutos del mar, acompañados con etiquetas de vinos argentinos. Un banquete inolvidable y la mejor despedida del Costa Galana, un excelente anfitrión de esta ciudad.

NEGOCIOS FRENTE AL MAR

Uno de los segmentos en los que se destaca el hotel es el turismo corporativo. Cuenta con cinco salones modulares y adaptables para congresos, encuentros de negocios, reuniones empresarias y sociales, con capacidad para 10 a 1.000 personas. Además, se complementan con los servicios de asistentes de sala, personal técnico calificado, conectividad wi-fi y la posibilidad de utilizar las líneas ISDN para realizar videoconferencias en tiempo real. En el caso del salón Real, el más grande del establecimiento, está pensado para congresos, banquetes, desfiles y conciertos. Posee tratamiento acústico con alfombras y paredes vestidas en tela; además de equipamiento de alta tecnología.

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