Esteban se acomoda el violín en una zona poco habitual, casi sobre la cadera. Así pareciera que es imposible sacarle algún hilito de sonido al instrumento, sin embargo suena.
Huella Guaraní: cuando el hombre se hace selva
Los Saltos del Moconá, de la mano de Grow Turismo.
Roque se acerca con una guitarra descarnada, curtida por la humedad y un trato, se deja entrever, algo indecente. La abraza desde abajo, con su mano derecha en la panza del instrumento. La izquierda, que debería ir en búsqueda de un acorde sobre el mástil, descansa sobre su cintura. Así pareciera imposible que las cuerdas puedan emitir un sonido armónico, sin embargo suenan.
Javier y María, que no son más que niños, se refugian entre ambos músicos y expresan su timidez con ojos esquivos. Sus cuerpos, que deberían erguirse para darle una buena canalización a las voces que saldrán de sus labios, adoptan sin embargo una posición defensiva. Sus brazos se enroscan en el pecho y entre las piernas. Así visto, cualquiera diría que es imposible cantar, sin embargo cantan.
De ese coro de cuatro personas, por arte, más que por arte de magia, emana un sonido que tiñe el aire de verde y en el lugar empieza a oler a hierba mojada, a lluvia perenne, a agua que se desbarranca por saltos gigantes, a tierra colorada, a selva infinita.
De inmediato uno es interpelado por las marcas de una cultura viva, un pueblo herido por los abates de la modernidad, sí, pero que resiste a fuerza de imponer su tradición, y en esa reafirmación de lo propio se vuelve huella milenaria, ancestral, mítica e inabarcable: huella guaraní.
LA SELVA ES TODO.
“Si la selva se termina, se termina todo.” Con palabras que expresan una posición filosófica, así sintetiza el cacique Eliseo Sosa el significado del entorno para la cultura guaraní.
El entorno hoy abarca, además de la selva, una ciudad, y con ella otra cultura con la cual convivir, negociar y subsistir.
La Tierra sin Mal, aquel primer mundo creado en los inicios por el dios Tupá, y luego perdido en un arrojo de pasión, ya no existe. Sin embargo los guaraníes viven en la búsqueda de la puerta que los regrese a aquella utopía, y los aleje, definitivamente, de este nuevo mundo imperfecto.
Por eso la Huella Guaraní también se llama “El Sendero de la Tierra sin Mal”. Un sendero que los guaraníes conocen como cada arruga de la palma de la mano. Una huella que hoy se abre al mundo, con sus particularidades y su identidad.
“Nosotros estamos dispuestos a compartir nuestra cultura y nuestra tierra si se respeta nuestro pasado, y si es que de esta manera se abren posibilidades para generar beneficios para nuestra comunidad”, afirma Sosa.
“Para conocer la Huella Guaraní hay que conocer a la comunidad y hablar con ella, nosotros somos quienes podemos abrir el sendero”, añade, como si lo que dijera escondiera mucho más que lo que aquí está escrito.
LA EXPERIENCIA.
La Huella Guaraní se consuma como el primer sendero etnoturístico de extenso recorrido de la provincia y el más largo en ambiente de selva del país. La experiencia de ecoturismo recorre 62 km. a través de 20 mil ha. protegidas y atraviesa 32 km. de selva misionera en gran estado de conservación.
El recorrido se extiende por la RP 15 y tiene como cabeceras a la colonia Fracrán, en la RN 14, y El Soberbio, en la RP 2. A medio camino, es posible desviarse por una traza de dificultad extrema hasta llegar a los impresionantes saltos del Moconá.
La Huella Guaraní está compuesta por 23 postas, todas dentro de la biósfera Yabotí, un área de más de 250 mil ha. reconocida por la Unesco en su programa Hombre y Biósfera, donde la selva viva despierta los sentidos para abrirse a los aromas, colores y texturas de diversas especies de árboles centenarios que son parte de la selva misionera, como timbós y grapias, así como la fauna endémica representada por ejemplares de yaguaretés, monos caíes, pumas, tapires y carayás, y las aves yacutinga, surucuá amarillo y yacú toro.
Asimismo, Yabotí está compuesta por las áreas protegidas de la Reserva Natural y Cultural exPapel Misionero, el Área Experimental Guaraní y el Parque Provincial CaáYarí.
El sendero también está integrado por las comunidades que provienen de las aldeas originarias de Caramelito, Pindó Poty, Jejy, Její mini, ItáChí, entre otras, y las colonias rurales “La Flor” y Fracrán.
Para quienes buscan conocer con mayor profundidad las culturas originarias, la experiencia incluye actividades que permiten interactuar con las comunidades locales, tanto desde el aprendizaje de técnicas ancestrales de construcción, caza y pesca, como a través de la adquisición de artesanías autóctonas.
Asimismo, en la posta 9, la casa de huéspedes “Agujeyvete” permite acampar junto a las comunidades guaraníes y conocer, de la mano de la experiencia de los pueblos originarios, senderos que esconden algunos de los secretos mejor guardados por la selva, y que pueden reconocerse desde los saltos de agua y los miradores naturales, como el Tupa Amba, el Suindá o el Bella Vista, que ofrece una panorámica única de la inmensidad verde de Yabotí.
La Huella Guaraní también cuenta con una amplia gama de experiencias que permiten apreciar la diversidad y riqueza del ecosistema. De este modo, los viajeros pueden realizar actividades de cicloturismo, senderismo, paseos en vehículos 4X4, tours fotográficos y avistaje de aves y mariposas morpho.
SALTOS DEL MOCONA.
El Moconá, “el que todo lo traga” en guaraní, es uno de los grandes paisajes de esta parte de la provincia de Misiones, una falla geológica donde se reúnen los ríos Yabotí, Pepirí Guazú, Uruguay, Serapio y Calixto.
Sobre el río Uruguay, este atractivo natural –único en el mundo en su tipo– se ubica a 80 km. al norte de la localidad de El Soberbio y ocupa una superficie total de 50 ha.
Dentro de la Reserva de Biósfera Yabotí, estos saltos están formados por una gigantesca hendidura de unos 3 km. de extensión a lo largo del río Uruguay, siendo la falla de saltos de mayor longitud del mundo. Esto hace que, de manera curiosa, se despeñe sobre su propio cauce formando innumerables saltos que van desde los 15 m. de altura.
El Parque Provincial Moconá es uno de los más importantes de Misiones y una de las áreas protegidas que forman parte de la Reserva de Biósfera Yabotí, que figura en la lista de la Unesco desde 1995.
El área está en pleno proceso de desarrollo de comodidades con la construcción del Centro de Interpretación Turística, el reciente asfaltado de la ruta costera 2 que culmina en la vera del río, un restaurante inmerso en este maravilloso escenario natural próximo a inaugurarse y pasarelas que permitirán al visitante llegar a los saltos de manera más accesible.
Para admirar los saltos en toda su grandeza se recomienda caminar sobre el lecho de piedras del cauce superior.
Entre las actividades destacadas, se pueden realizar travesías en 4x4, treking, cabalgatas, canoping, canoing, visitas a establecimientos rurales, safaris fotográficos, avistajes de flora y fauna, descubrimiento de huellas, visita a destilerías de especies aromáticas y medicinales, alojamiento en lodges de selva y posadas de encanto único.
Los saltos también pueden visitarse tomando excursiones náuticas en embarcaciones que parten desde El Soberbio, Puerto Paraíso o desde el propio Parque Provincial.
La combinación de recorridos es la alternativa ideal para poder apreciar la majestuosidad del atractivo y el encanto de la selva.
Cómo llegar: Aerolíneas Argentinas cuenta con vuelos diarios a Posadas e Iguazú. Desde allí hay que arribar por tierra a algunos de los puntos de partida de la Huella Guaraní (colonia Fracrán o El Soberbio).
Alojamiento: es ideal alojarse en un lodge de selva y de esa manera llevar a cabo la experiencia integral. Este tipo de alojamientos, además de hoteles convencionales de hasta 3 estrellas, están disponibles en San Vicente, El Soberbio y San Pedro.
A tener en cuenta: por su dificultad y alejamiento de las zonas urbanizadas, aquel turista que quiera conocer la Huella Guaraní debe saber que para que la experiencia sea en todo gratificante es recomendable llevar agua y repelente, no encender fuego, no salirse de los senderos, usar ropa y calzado adecuados, circular a baja velocidad y recordar que no hay suministro de combustible a lo largo de todo el recorrido.
Informes: http://www.turismo.misiones.gov.ar/.
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