Aquellos cuatro jóvenes flequilludos llamados John, Paul, George y Ringo, que tuvieron el acertado descaro de cambiar el curso de la música del siglo 20 de una vez y para siempre, hicieron que la opaca Liverpool de la década del 60 pasara a los primeros planos del mundo y que su nombre, a partir de entonces, jamás fuera ignorado por ningún habitante del planeta.
A partir de aquel momento, dejó de ser la oscura ciudad portuaria que ya no gozaba de la prosperidad de otros tiempos y se convirtió, por unos cuantos años, y aunque los Beatles ya no vivieran allí, en el centro de atención más famoso del mundo.
Ubicada al noroeste de Inglaterra, en la región de Merseyside y a 340 kilómetros de Londres, Liverpool ofrece múltiples atractivos más allá de los vinculados con los Fab Four, aunque la mayoría de los turistas llegan atraídos exclusivamente por la mística del grupo.
Dividida en dos áreas por el río Mersey, comunicadas por un ferry al que se accede desde el lugar llamado Pier Head, Liverpool cuenta con destacados edificios históricos como el Liver Building, conocido por los dos pájaros esculpidos que rematan la construcción y que representan el emblema que adoptó la ciudad en 1207, año en la que el rey Juan autorizó su fundación.
En la zona céntrica se encuentran los jardines de Saint John (St. Johns Gardens), cerrados en su sector este por el suntuoso St. Georges Hall, edificio con forma de templo griego construido en 1838.
Pero, entre las edificaciones urbanas destacan las dos catedrales ubicadas en Hope Street: la de Liverpool, que es la mayor catedral anglicana del mundo, y la Metropolitana, de estilo moderno y asombrosos interiores de vanguardia.
Boleto para pasear.
Muchas veces tan neblinosa como Londres, y con la presencia constante de las gaviotas en las costas del Mersey, Liverpool -que fue duramente bombardeada durante la Segunda Guerra Mundial- es actualmente una moderna ciudad que sin embargo conserva cierta bohemia de sus originales tiempos de ciudad portuaria, época en que llegaron una gran cantidad de emigrantes procedentes de las colonias británicas, sobre todo del Caribe, La India y China.
Estas comunidades la convirtieron en una de las primeras urbes multiculturales de Gran Bretaña, aspecto que hoy es perceptible en el aire cosmopolita que posee en todos sus rincones.
Para los amantes de los Beatles hay a disposición distintos itinerarios diseñados para conocer los lugares más íntimamente ligados con los primeros años de la banda.
Gracias a ellos, muchos de los cuales están a cargo de guías que vivieron aquellos tiempos de oro, es posible conocer las casas natales de John Lennon, George Harrison, Ringo Starr y Paul McCartney. Esta última, situada en Fothlin Road 20, fue adquirida por el gobierno para mantenerla como lugar histórico.
Los recorridos también incluyen visitas al viejo terreno del colegio Strawberry Fields, a la legendaria Penny Lane Street y, por supuesto, a The Cavern, réplica del club original donde debutaron los Beatles. En los alrededores hay una gran cantidad de tiendas con todo tipo de souvenirs además de pubs y restaurantes.
En la zona portuaria, totalmente reciclada en los últimos años, se encuentra The Beatles Story Exhibition, una especie de museo con fotos, videos y cientos de objetos además de una reproducción del submarino amarillo y el piano Steinway en el que Lennon compuso la inmortal "Imagine".
Y como si todo esto fuera poco, el aeropuerto internacional de Liverpool fue bautizado hace unos años con el nombre de John Lennon y en 2003 abrió sus puertas el hotel temático The Hard Days Night.
Atardecer de un día agitado.
Dejando de lado a Los Beatles, Liverpool también ofrece otros atractivos: sus elegantes edificios victorianos, los restaurantes y comercios del renovado Albert Dock "donde están el Museum of Liverpool Life y la Tate Gallery", una gran cantidad de clubes nocturnos -entre los que sobresale el mundialmente famoso Cream-, teatros en los que se puede disfrutar de excelentes veladas de danza y música "como el Liverpool Empire, el Playhouse o el Everyman Theatre", y atrayentes paseos en ferry por el río Mersey para contemplar las mejores panorámicas de la ciudad.
Otras interesantes opciones la brindan la Central Library -con más de un millón de libros, videos y cassettes-, el Merseyside Maritime Museum, dedicado a la historia del puerto, sus barcos y sus trabajadores; y la Walker Art Gallery, una de las galerías más distinguidas de Europa, que alberga colecciones de esculturas desde el año 1300 hasta nuestros días.
También dentro del plano cultural sobresale el Liverpool Museum, con sus colecciones de marfiles ingleses y franceses, antigüedades egipcias, joyas anglosajonas, griegas y etruscas, antiguas armas blancas y de fuego e instrumentos musicales.
Y una vez realizados estos paseos, lo ideal es sentarse en cualquiera de los bares del Albert Dock y contemplar el suave atardecer de la ciudad, mientras el eco de aquellas canciones de los Beatles se ondula sobre el río de la ciudad que los vio nacer.
Informes: www.liverpool.gov.uk.
A partir de aquel momento, dejó de ser la oscura ciudad portuaria que ya no gozaba de la prosperidad de otros tiempos y se convirtió, por unos cuantos años, y aunque los Beatles ya no vivieran allí, en el centro de atención más famoso del mundo.
Ubicada al noroeste de Inglaterra, en la región de Merseyside y a 340 kilómetros de Londres, Liverpool ofrece múltiples atractivos más allá de los vinculados con los Fab Four, aunque la mayoría de los turistas llegan atraídos exclusivamente por la mística del grupo.
Dividida en dos áreas por el río Mersey, comunicadas por un ferry al que se accede desde el lugar llamado Pier Head, Liverpool cuenta con destacados edificios históricos como el Liver Building, conocido por los dos pájaros esculpidos que rematan la construcción y que representan el emblema que adoptó la ciudad en 1207, año en la que el rey Juan autorizó su fundación.
En la zona céntrica se encuentran los jardines de Saint John (St. Johns Gardens), cerrados en su sector este por el suntuoso St. Georges Hall, edificio con forma de templo griego construido en 1838.
Pero, entre las edificaciones urbanas destacan las dos catedrales ubicadas en Hope Street: la de Liverpool, que es la mayor catedral anglicana del mundo, y la Metropolitana, de estilo moderno y asombrosos interiores de vanguardia.
Boleto para pasear.
Muchas veces tan neblinosa como Londres, y con la presencia constante de las gaviotas en las costas del Mersey, Liverpool -que fue duramente bombardeada durante la Segunda Guerra Mundial- es actualmente una moderna ciudad que sin embargo conserva cierta bohemia de sus originales tiempos de ciudad portuaria, época en que llegaron una gran cantidad de emigrantes procedentes de las colonias británicas, sobre todo del Caribe, La India y China.
Estas comunidades la convirtieron en una de las primeras urbes multiculturales de Gran Bretaña, aspecto que hoy es perceptible en el aire cosmopolita que posee en todos sus rincones.
Para los amantes de los Beatles hay a disposición distintos itinerarios diseñados para conocer los lugares más íntimamente ligados con los primeros años de la banda.
Gracias a ellos, muchos de los cuales están a cargo de guías que vivieron aquellos tiempos de oro, es posible conocer las casas natales de John Lennon, George Harrison, Ringo Starr y Paul McCartney. Esta última, situada en Fothlin Road 20, fue adquirida por el gobierno para mantenerla como lugar histórico.
Los recorridos también incluyen visitas al viejo terreno del colegio Strawberry Fields, a la legendaria Penny Lane Street y, por supuesto, a The Cavern, réplica del club original donde debutaron los Beatles. En los alrededores hay una gran cantidad de tiendas con todo tipo de souvenirs además de pubs y restaurantes.
En la zona portuaria, totalmente reciclada en los últimos años, se encuentra The Beatles Story Exhibition, una especie de museo con fotos, videos y cientos de objetos además de una reproducción del submarino amarillo y el piano Steinway en el que Lennon compuso la inmortal "Imagine".
Y como si todo esto fuera poco, el aeropuerto internacional de Liverpool fue bautizado hace unos años con el nombre de John Lennon y en 2003 abrió sus puertas el hotel temático The Hard Days Night.
Atardecer de un día agitado.
Dejando de lado a Los Beatles, Liverpool también ofrece otros atractivos: sus elegantes edificios victorianos, los restaurantes y comercios del renovado Albert Dock "donde están el Museum of Liverpool Life y la Tate Gallery", una gran cantidad de clubes nocturnos -entre los que sobresale el mundialmente famoso Cream-, teatros en los que se puede disfrutar de excelentes veladas de danza y música "como el Liverpool Empire, el Playhouse o el Everyman Theatre", y atrayentes paseos en ferry por el río Mersey para contemplar las mejores panorámicas de la ciudad.
Otras interesantes opciones la brindan la Central Library -con más de un millón de libros, videos y cassettes-, el Merseyside Maritime Museum, dedicado a la historia del puerto, sus barcos y sus trabajadores; y la Walker Art Gallery, una de las galerías más distinguidas de Europa, que alberga colecciones de esculturas desde el año 1300 hasta nuestros días.
También dentro del plano cultural sobresale el Liverpool Museum, con sus colecciones de marfiles ingleses y franceses, antigüedades egipcias, joyas anglosajonas, griegas y etruscas, antiguas armas blancas y de fuego e instrumentos musicales.
Y una vez realizados estos paseos, lo ideal es sentarse en cualquiera de los bares del Albert Dock y contemplar el suave atardecer de la ciudad, mientras el eco de aquellas canciones de los Beatles se ondula sobre el río de la ciudad que los vio nacer.
Informes: www.liverpool.gov.uk.


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