La época de la cosecha del maíz y la llegada de la mariposa monarca marcan en México, desde tiempos inmemoriales, el comienzo de tiempos de fertilidad y prosperidad. Estos bellísimos insectos arriban a partir de finales de octubre a pasar el invierno en estos bosques, en colonias de hasta 20 millones, después de haber cubierto más de 5 mil km. desde la franja fronteriza de Canadá y Estados Unidos donde habitan en verano. En su largo viaje las mariposas se colocan en corrientes de aire ascendente para aprovechar el impulso y planear, de modo que aletean solamente cuando pierden el viento o cambian de rumbo. Con esta técnica, pueden recorrer cerca de 120 km. por día hasta llegar a Michoacán.
A mediados de febrero, las mariposas monarca comienzan a aparearse, y finalmente, a principios de marzo, grandes grupos de mariposas levantan vuelo simultáneamente, batiendo sus alas con un estremecedor sonido, para encontrar alguna corriente de aire ascendente e inician su viaje de regreso.
A mediados de febrero, las mariposas monarca comienzan a aparearse, y finalmente, a principios de marzo, grandes grupos de mariposas levantan vuelo simultáneamente, batiendo sus alas con un estremecedor sonido, para encontrar alguna corriente de aire ascendente e inician su viaje de regreso.


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