Un grupo de expertos buceadores se prepara para la inmersión. A pocos metros, los artesanos congregan a los turistas y casi los encantan con los objetos producidos por sus manos. El cuadro se completa con dos cubanos que fuman grandes habanos que redimensionan el tamaño de sus bocas y el desembarco de varios pescadores enmarañados en sus redes. La escena se repite día a día en las playas de Santa Lucía, situada en la costa norte de la región centro este de Cuba, en Camagüey. Destino ideal, sin dudas, para la práctica de deportes al aire libre, para disfrutar de la vida de playa y para acceder al innegable valor histórico-cultural que la Isla Grande emana en cada rincón de su geografía.
Santa Lucía tiene 21 km. de ancha franja de arena fina, de tono blanco dorado, que penetra en muy suave declive en las transparentes aguas, siempre serenas, como consecuencia del arrecife coralino que las protege. En este sentido se presenta como un entorno de gran seguridad familiar.
Las crestas coralinas, situadas a sólo 2 km. de la costa, guardan en sus oquedades y vericuetos una sorprendente biodiversidad. Buques hundidos y otros espectáculos subacuáticos se concentran en el canal de entrada de la bahía de Nuevitas, donde siempre hay ocasión para contemplar colonias de flamencos rosados.
Muy cerca de allí se encuentra Cayo Sabinal. Le llaman la isla de los piratas, porque fue escondrijo y base de operaciones de filibusteros que asolaron el Caribe en siglos pasados. Algunas leyendas se refieren a tesoros enterrados, pero hoy las playas son íntimas, de calidad y con bellos paisajes costeros.
Muy cerca la ciudad de Camagüey, capital de la provincia, posee el centro histórico más extenso del país -313 ha.-, declarado Monumento Nacional. Se trata de una de las urbes cubanas que mejor conserva las características hispano-árabes del urbanismo y la arquitectura. Sus numerosas iglesias poseen significativos ejemplos del arte y las costumbres religiosas y funerarias de la época colonial.
Llegar a Cayo Caguamas, en la costa sur, es acceder al archipiélago Jardines de la Reina, un laberíntico conjunto de islotes, cayos y cayuelos que baña el mar Caribe. Practicar natación, snorkeling y pesca con navíos ligeros permite penetrar en una zona casi virginal y acogedora. Es que en Camagüey la naturaleza ostenta un alto nivel de conservación.
En los cayos del norte, por ejemplo, conviven libremente especies de la flora y la fauna, como el cobo, molusco de nácar rosado que sólo vive agrupado en familias y protegido por los arrecifes coralinos.
La reserva ecológica Sierra de Cubitas es un lugar sorprendente, donde el endemismo de la flora y la fauna alcanza el 18%. En sus bosques anidan importantes concentraciones de aves migratorias y autóctonas, como el tocororo, ave nacional de Cuba.
Escarpados desfiladeros, hondas depresiones cársicas y cavernas que guardan valores arqueológicos reservan jornadas de aventura para toda la familia.
Santa Lucía tiene 21 km. de ancha franja de arena fina, de tono blanco dorado, que penetra en muy suave declive en las transparentes aguas, siempre serenas, como consecuencia del arrecife coralino que las protege. En este sentido se presenta como un entorno de gran seguridad familiar.
Las crestas coralinas, situadas a sólo 2 km. de la costa, guardan en sus oquedades y vericuetos una sorprendente biodiversidad. Buques hundidos y otros espectáculos subacuáticos se concentran en el canal de entrada de la bahía de Nuevitas, donde siempre hay ocasión para contemplar colonias de flamencos rosados.
Muy cerca de allí se encuentra Cayo Sabinal. Le llaman la isla de los piratas, porque fue escondrijo y base de operaciones de filibusteros que asolaron el Caribe en siglos pasados. Algunas leyendas se refieren a tesoros enterrados, pero hoy las playas son íntimas, de calidad y con bellos paisajes costeros.
Muy cerca la ciudad de Camagüey, capital de la provincia, posee el centro histórico más extenso del país -313 ha.-, declarado Monumento Nacional. Se trata de una de las urbes cubanas que mejor conserva las características hispano-árabes del urbanismo y la arquitectura. Sus numerosas iglesias poseen significativos ejemplos del arte y las costumbres religiosas y funerarias de la época colonial.
Llegar a Cayo Caguamas, en la costa sur, es acceder al archipiélago Jardines de la Reina, un laberíntico conjunto de islotes, cayos y cayuelos que baña el mar Caribe. Practicar natación, snorkeling y pesca con navíos ligeros permite penetrar en una zona casi virginal y acogedora. Es que en Camagüey la naturaleza ostenta un alto nivel de conservación.
En los cayos del norte, por ejemplo, conviven libremente especies de la flora y la fauna, como el cobo, molusco de nácar rosado que sólo vive agrupado en familias y protegido por los arrecifes coralinos.
La reserva ecológica Sierra de Cubitas es un lugar sorprendente, donde el endemismo de la flora y la fauna alcanza el 18%. En sus bosques anidan importantes concentraciones de aves migratorias y autóctonas, como el tocororo, ave nacional de Cuba.
Escarpados desfiladeros, hondas depresiones cársicas y cavernas que guardan valores arqueológicos reservan jornadas de aventura para toda la familia.


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