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Un deleite para los sentidos

Su exultante belleza la convierte en un destino de gran singularidad y de reconocimiento internacional. Desde su nacimiento -a principios del siglo XX- fue reconocida como la ciudad más encantadora de la Patagonia argentina, con una exquisita combinación de arquitectura de estilo europeo y pintorescas villas de montaña enclavadas en un marco natural que conmueve.

ATRACCIONES DE LA CIUDAD.
San Carlos de Bariloche se desarrolló a orillas del Nahuel Huapi, el lago más grande de la región (560 km2). La urbe dispone de un conjunto de edificios públicos, dispuestos sobre la calle San Martín, que fueron diseñados al estilo alpino medieval. Es decir, con bloques de piedra, techos a dos aguas de maderas lustradas y tejas oscuras.
En lo que se conoce como Centro Cívico se encuentra la Comuna, la oficina policial, la intendencia del Parque Nacional Nahuel Huapi, el correo y la Secretaría de Turismo.
Uno de los peculiares atractivos de este sitio es la torre de la Municipalidad, donde hay un enorme reloj en el que, al mediodía y a las 18, se abre una puerta por la que aparecen cuatro figuras de madera: un aborigen mapuche junto a un tehuelche, un misionero -que simboliza al religioso Nicolás Mascardi, fundador de la Misión del Nahuel Huapi en 1670-, un conquistador -en relación a la Campaña al Desierto- y un labrador, en reconocimiento a los primeros pobladores.
La calle Mitre, en tanto, se distingue por ser un paseo de compras con fachadas de madera y delicioso aroma a chocolate que se escabulle de los numerosos locales que comercializan y se especializan en ese irresistible producto.
Muy cerca de allí merece una visita la catedral Nuestra Señora del Nahuel Huapi, de estilo neogótico, adornada con 45 vitrales. También el Museo de la Patagonia, el cual -inaugurado por Parques Nacionales- fue llamado Perito Moreno en honor a quien exploró y recorrió la región, y quien donó las tierras que se convirtieron en el primer Parque Nacional del país: el Nahuel Huapi. En el luegar se visitan varias salas: las de Ciencias Naturales, Prehistoria, Etnografía e Historia Regional. También posee una de exposiciones temporales y cobija la biblioteca Domingo Faustino Sarmiento.


ENCANTADORES PASEOS.
El Circuito Chico es una de las excursiones que no deben dejar de hacerse en estas latitudes de la Patagonia argentina. Consiste en un recorrido por la margen sur del lago Nahuel Huapi, donde se encuentran los miradores naturales de bahía López y el punto panorámico. Entre los atractivos sobresalientes que ofrece este recorrido se encuentra el hotel Llao-Llao (miembro de The Leading Hotels of the World), Puerto Pañuelo y la capilla San Eduardo, que en su interior con una obra de arte del famoso pintor argentino Raúl Soldi. Además, sus alrededores brindan una inmejorable panorámica de los cerros Tronador y López.
El paseo también tiene su versión más extensa: el Circuito Grande. Esta es una excursión de día completo que parte de la ciudad bordeando el río Limay hasta arribar al Anfiteatro, una formación natural que se asemeja a un circo romano.
Algunos kilómetros más adelante se accede al majestuoso Valle Encantado, donde pueden observarse extrañas figuras rocosas.
Luego, tomando el camino hacia el oeste y bordeando los ríos Cuyin Manzano, Traful y Minero, se asciende al Mirador Traful, un acantilado rocoso de más de 70 m. desde el cual se obtiene una impactante vista panorámica.
Continuando el camino se arriba a la bonita Villa Traful.
Finalmente, se arriba a Puerto Arrayán y, atravesando El Portezuelo, se empalma con la Ruta de los Siete Lagos (Espejo, Correntoso, Escondido, Villarino, Falkner, Machónico y Lácar) para visitar la encantadora Villa La Angostura, regresando luego a Bariloche.


LA ISLA Y EL BOSQUE.
La isla Victoria y el Bosque de Arrayanes, en el Parque Nacional Nahuel Huapi, pueden visitarse conjuntamente en una excursión lacustre partiendo desde Puerto Pañuelo, ubicado a 25 km. de la ciudad.
Se recomienda tomar la excursión de día entero, ya que el regocijo de los sentidos está garantizado.
Luego de 30 minutos de navegación se accede a Puerto Anchorena, en la zona central de la isla, donde se encuentra el centro de servicios. Desde allí pueden escogerse diversas opciones de caminatas -guiadas o libres- por senderos demarcados. Cada rincón de la isla propone una experiencia para disfrutar a pleno.
Es en estas latitudes donde puede descubrirse el sonido del silencio. Allí donde el aire puro permite percibir los aromas frescos del bosque, y donde el cielo diáfano devela paisajes y contrastes inconcebibles aun con los mejores recursos fotográficos.
La excursión puede continuar con la navegación hasta la península de Quetrihué, donde yace el otro gran atractivo del paseo: el Parque Nacional Los Arrayanes. A través de un sendero entablonado se pueden observar magníficos ejemplares de esta especie, con troncos anchos, de corteza color canela con manchas blancas, y alturas que superan los 15 m., que conforman un tupido bosque.


UNA PALETA DE COLORES.
Puerto Blest y la cascada de los Cántaros es otra de las múltiples propuestas, y probablemente imperdible. Alimentar a las gaviotas desde el catamarán en marcha y asombrarse de colores que parecen haberse escapado de la paleta de algún artista surrealista son sólo dos experiencias de las innumerables que depara.
El paseo comienza en Puerto Pañuelo, desde donde un catamarán navega en dirección al brazo Blest del lago Nahuel Huapi, en cuyo ingreso se avista la isla Centinela, donde descansan los restos del perito Francisco Pascasio Moreno, creador de los Parques Nacionales argentinos.
Tras una hora de navegación se arriba a Puerto Cántaros, en plena selva valdiviana, donde se asciende por un sendero escalonado hasta el lago Los Cántaros, cuyo desagüe alimenta a la cascada. Además, algunos miradores en el sendero permiten contemplar los saltos sobre las rocas.
Posteriormente, se regresa a la embarcación para cruzar hasta la otra orilla, donde espera Puerto Blest, con sus encantadores senderos que se convierten en aventuras.


LOS CERROS EN VERANO.
El cerro Catedral también puede disfrutarse en verano. Ofrece magníficas vistas panorámicas y la posibilidad de realizar actividades para gozar a pleno de su impactante naturaleza.
Mountain bike, cabalgatas, rapel, escalada en roca y trekking son algunas de las posibilidades que brinda la montaña a quienes deseen disfrutarla activamente.
Por su parte, el cerro Tronador es el más alto de la zona, con 3.478 msnm, conformando un límite natural entre nuestro país y Chile.
Puede vivenciarse en una excursión de día completo, en la que además de la imponencia del paisaje (bosques, lagos, montañas y cascadas) podrán contemplarse fenómenos naturales, como el ventisquero Negro.
El cerro Otto también ostenta interesantes propuestas. Caminando, o en su nuevo funicular La Cumbre, se asciende hasta la confitería giratoria, desde la que se contempla un paisaje colorido y fascinante, y donde pueden degustarse exquisiteces de la cocina barilochense.
Allí también hay un mirador y una destacada galería de arte, donde se exhiben réplicas de El David, La Piedad y El Moisés, de Miguel Ángel.


TREN HISTORICO A VAPOR.
Partiendo desde la estación de San Carlos de Bariloche, el Tren Histórico a Vapor propone un viaje a través del tiempo.
La formación -que data de 1912 y fue puesta nuevamente en funcionamiento con todas sus características originales- está compuesta por cinco coches y una locomotora a vapor.
El tren transita muy cerca de la costa del Nahuel Huapi, cruza el puente del río Ñirihuau y se detiene por un rato en la estación del mismo nombre, desde donde puede contemplarse la cordillera de los Andes en toda su dimensión, y los cerros Catedral, Tronador y Capilla.
El paseo continúa hacia la estación Perito Moreno, donde se propone realizar una caminata hacia la laguna Los Juncos y al cerro Elefante, además de visitar las antiguas construcciones del ferrocarril.


TENTADORA GASTRONOMIA.
El "chocolate Bariloche" es otro de los sellos distintivos y orgullo de los pobladores.
La primera chocolatería de la zona fue la del italiano Aldo Fenoglio. En la actualidad el chocolate de la localidad se ha convertido en un producto de exportación.
Tal es la relevancia de este manjar que, desde 1969, se lleva a cabo la Fiesta del Chocolate, ocasión en la que se elige a una reina y cuyo premio consiste en su peso en chocolate.
Por otra parte, a 25 km. de la ciudad se encuentra Colonia Suiza, una pintoresca villa de montaña en la que se recomienda degustar -además de las tortas y delicias de la cocina suiza- el curanto, un plato preparado con papa, batata, zanahoria, arvejas con queso derretido y zapallo, pollo, carne vacuna, cerdo, cordero, achuras y manzana. En un hoyo profundo los ingredientes se cocinan durante varias horas sobre piedras y cubiertos con hojas de nalca o maqui, bolsas de arpillera y tierra. Realmente imperdible.
También es imprescindible saborear otras opciones típicas de la zona, como el cordero patagónico, fondues, goulash, truchas, jabalí, ciervo, quesos ahumados, dulce de rosa mosqueta y cervezas artesanales.

TIPS DEL VIAJERO

Ubicación: en la provincia de Río Negro, sobre la margen sur del lago Nahuel Huapi, rodeada por el Parque Nacional homónimo.
Distancia desde Buenos Aires: 1.640 km.
Cómo llegar: »Por avión: cuenta con un Aeropuerto Internacional al que llegan vuelos de Aerolíneas Argentinas, Austral, LADE y LAN Argentina. » En bus: varias empresas parten desde la terminal de Retiro.
» En tren: con el Tren Patagónico-Servicios Ferroviarios Patagónicos.
Clima: frío continental con estación seca. Una importante variación de las lluvias se produce de este a oeste. Las temperaturas disminuyen marcadamente desde las laderas bajas hacia la cumbre de los cerros. En verano los días son cálidos y soleados, con noches frescas, escasas lluvias y vientos predominantes del sudoeste.
Dónde alojarse: la ciudad cuenta con alojamiento de diversos tipos y categorías, entre ellos hoteles, hostels, apart hoteles, hosterías, bungalows, bed & breakfast y campings.
Informes: 4371-7078/[email protected].

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