CULTURA

El Guggenheim Bilbao inaugura su agenda de exposiciones

El Museo Guggenheim Bilbao es un faro en el arte de vanguardia. En 2021, estrena varias muestras imperdibles.

Visitar Bilbao es dejar maravillar desde varios ángulos. Sin duda, sus museos nos convocan. Y allí el Guggenheim funciona como faro y guía de lo que viene en términos de arte. En 2021 la agenda viene cargada y aquí les dejamos algunos de las imperdibles.

Hay una ley, hay una mano, hay una canción, de Alex Reynolds, es la primera exposición del 2021. Tiene lugar en la sala Film & Video, un espacio en el que el museo presenta piezas clave del videoarte, la instalación audiovisual y la imagen en movimiento como lenguaje artístico. En esta ocasión, se muestran tres obras recientes de Alex Reynolds (Bilbao, 1978) conocida por su constante exploración acerca de los modos de relación y afecto, especialmente en sus manifestaciones a través del lenguaje cinematográfico.

La mano que canta es la obra que ocupa la galería principal de la sala Film & Video, ha sido co-producida por el Museo Guggenheim Bilbao y se estrena internacionalmente en esta exposición. Fue realizada en colaboración con la coreógrafa sueca Alma Södeberg, y construye una red de gestos, voces e imágenes conectados en el tiempo.

La muestra está vigente hasta el 13 de junio de 2021.

Lucio Fontana, un artista espacial.

Por otra parte, el Guggenheim presenta la instalación de Estructura de neón para la IX Trienal de Milán, una espectacular obra de Lucio Fontana que los visitantes del Museo podrán disfrutar durante los próximos tres años en el atrio del Guggenheim.

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Fontana tendrá su obra exhibida en el Guggenheim.

Fontana tendrá su obra exhibida en el Guggenheim.

Concebida por el gran artista ítalo-argentino en 1951, es una pieza que puede considerarse al mismo tiempo un dibujo, una escultura, una obra de diseño luminoso y un trazo expresivo congelado en el aire, y el privilegio de exhibirla es el resultado de la excepcional colaboración entre la Fondazione Lucio Fontana de Milán y el Museo Guggenheim Bilbao.

Por su luminosidad y dimensiones, el imponente neón burla la perspectiva y la distancia, proporcionando a quien la observa una experiencia intensificada de la arquitectura, perceptible tanto desde el interior como el exterior del Museo.

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