El patrimonio arqueológico de Argentina es absolutamente rico, pero lo más interesante es que aún resta mucho por descubrir. De hecho, paleontólogos locales y extranjeros sacan a la luz nuevos hallazgos de manera constante. En tal sentido, también se ha desarrollado una propuesta turística atractiva para grandes y chicos, observadores e intrépidos. Las propuestas de excursiones en Patagonia y Cuyo van desde la posibilidad de recrear el trabajo de los paleontólogo o pasar la noche en un museo, hasta recorrer a pie zonas de enorme riqueza histórica.
Argentina jurásica
Esta nota invita a viajar en el tiempo y trasladarse a millones de años, cuando estos gigantes habitaban nuestro suelo. Y animarse a abrir los ojos, observar y descubrir un período fascinante de la Tierra.
HISTORIA VIVA.
Para entender el nombre de la nota, cabe recordar que el Jurásico es un período geológico que tuvo lugar hace 200 millones de años. Se encuentra dentro de la Era Mesozoica pero en nuestros días es una de las épocas más renombradas porque durante esos años los dinosaurios gigantes habitaron la Tierra. De hecho, se hizo más famoso cuando el cineasta Steven Spielberg se animó a recrear la conducta de estos mamíferos en el famoso filme “Jurassic Park”.
En este período nuestro planeta era muy diferente de lo que hoy conocemos. De hecho, los continentes estaban unidos formando dos grandes masas: la Laurasia al norte y Gondwana al sur. El clima en general era más cálido. En el caso de la Patagonia, estaba ubicada en una latitud media de 45°, en una región climática con veranos algo secos e inviernos húmedos, similar a las condiciones que presentan hoy el suroeste de Europa o la zona central de California.
Millones de años después, los yacimientos fosilíferos más asombrosos del Jurásico de Gondwana se encuentran en el centro de Chubut, en las cercanías a una pequeña aldea llamada Cerro Cóndor. Los yacimientos pertenecen a la Formación Cañadón Asfalto y contienen los fósiles de mamíferos más antiguos que se conocen de América del Sur. Estamos hablando de dinosaurios, reptiles, tortugas y plantas.
En la actualidad los científicos del Museo Paleontológico Egidio Feruglio (MEF) trabajan intensamente en estos yacimientos. Por eso es tan rica y tractiva la propuesta pedagógica de este museo situado en Trelew.
Pensado como un espacio donde viajar en el tiempo, ofrece un recorrido por la evolución de la vida sobre la Tierra, desde los primeros microorganismos hasta la aparición de la raza humana, haciendo hincapié en los dinosaurios que habitaron la Patagonia, como el carnívoro Carnotaurus Sastrei y el herbívoro Gasparinisaura Cincosaltensis.
El museo expone sus hallazgos científicos (más de 1.700 piezas fósiles y 30 ejemplares de dinosaurios), acompañados por maquetas, láminas explicativas y documentales audiovisuales. Una de las piezas más destacadas es el fémur fosilizado original del dinosaurio más grande del mundo, que se estima midió 42 m. de largo y pesó 76 toneladas.
Por toda esta riqueza científica, el museo es un referente internacional en paleontología y propone visitas guiadas en español, inglés, italiano y alemán. Por otra parte, para los más pequeños está disponible el programa “Exploradores en Pijamas”. Los niños entre 6 y 12 años pueden dar los primeros pasos en esta ciencia, jugar, recorrer el museo con linternas y disfrutar de una noche junto a los dinosaurios.
Por otra parte, Chubut alberga dos paleoreservas naturales que se pueden recorrer durante el día. Una de ellas es el Geoparque Bryn Gwyn, a 23 km. de Trelew. En un paseo de tres horas se puede conocer la historia fósil de la Patagonia, abarcando desde los últimos 40 millones de años (cuando la zona era una sabana arbolada) hasta los 10 mil años (cuando se formó el río Chubut). El parque forma parte del MEF pero además cuenta con un centro de interpretación y organiza visitas guiadas.
La segunda opción es el Bosque Petrificado Florentino Ameghino. Se ubica a 100 km. de Trelew y fue descubierto en 1998. Unas fuertes inundaciones provocaron la remoción de los sedimentos y dejaron al descubierto troncos fosilizados de lauráceas y fagáceas, que existieron hace 60 millones de años. Hoy el bosque se extiende por 220 mil ha., de las cuales sólo 23 son utilizadas para fines turísticos, el resto está destinado a investigaciones científicas. En un recorrido explicativo de 1.400 m. de largo (demanda alrededor de una hora y media) es posible observar el antiguo bosque y marcas de una antigua playa con restos fósiles marinos, dientes de tiburón, erizos, ondulaciones en las rocas y huellas de fauna marina extinguida.
TIERRA DE HALLAZGOS.
En la Patagonia, Neuquén se caracteriza por contar con un valioso patrimonio paleontológico y arqueológico. En sus tierras se realizaron importantes hallazgos que aseguran que éste fue, hace millones de años, lugar de residencia de los dinosaurios más grandes del planeta. Hoy se los puede descubrir a través de diversas propuestas que fascinan tanto a los grandes como a los más chicos de la familia. Con la ciudad de Neuquén como punto de partida, la Ruta de los Dinosaurios se extiende hacia el sur, el norte y el oeste.
Un primer hito, la Villa El Chocón, se encuentra a 80 km. al suroeste de la capital. Este pintoresco poblado nació a fines de los´60, al ritmo de la construcción de una represa hidroeléctrica. Durante las excavaciones que se realizaron para esta construcción salieron a la luz restos fósiles y huellas de dinosaurios impresas en las rocas hace millones de años. Hallazgos que hoy pueden conocerse en la visita el Museo Ernesto Bachmann.
Actualmente, este espacio alberga los restos del Giganotosaurus carolinii, cuyo nombre significa “lagarto gigante del sur”. Fue descubierto en 1993 y hasta el momento es considerado el dinosaurio carnívoro más grande de todos los tiempos, aun superior al Tyrannosaurus Rex.
Entre las actividades que desarrolla el museo se encuentra el programa “Paleontólogo por un día”, que propone la simulación de la búsqueda de fósiles de dinosaurios, recreada en lugares especialmente acondicionados para la experiencia. Los niños de 2 a 10 años son guiados por el personal del museo hasta dicho sector, donde tras entregárseles un chaleco, un pincel y una pala, ellos mismos descubren y desentierran réplicas de fósiles de los antiguos habitantes de la Tierra. Luego son galardonados con un certificado que acredita que fueron “paleontólogos por un día”. Hay que tener en cuenta que esta actividad está sujeta a las condiciones climáticas y a la disponibilidad del personal especializado.
A la otra propuesta de la Ruta de los Dinosaurio se accede tomando la RN 22 hacia el oeste de la capital de Neuquén. Luego de 110 km. se encuentra Plaza Huincul, una pequeña ciudad donde se realizó un hallazgo gigante: el Argentinosaurus huinculensis, el dinosaurio herbívoro más grande hallado en el mundo. Su figura magnífica se puede observar en el Museo Carmen Funes junto a una completa colección de restos originales y réplicas de fósiles de dinosaurios y de invertebrados marinos.
En la actualidad, el Giganotosaurus carolinii y el Argentinosaurus huinculensis son los ejemplares emblemáticos de los yacimientos neuquinos.
Por otra parte, hacia el noroeste de la capital, a 90 km., está el Centro Paleontológico Lago Barreales. Un lugar singular y muy interesante para visitar en familia. Aquí los visitantes pueden conocer de manera directa la tarea de los paleontólogos. Una propuesta atractiva, que requiere un día completo, es la de ser paleontólogo por un día, compartiendo una jornada con el equipo de investigación y participando en las tareas de búsqueda y preparación de fósiles.
De camino a Barreales, en la localidad de San Patricio del Chañar (la tierra del vino neuquino por excelencia), la Bodega Familia Schroeder dispone de un espacio especialmente acondicionado llamado la “cava del dinosaurio”). Se trata de restos fósiles que fueron descubiertos durante la construcción del establecimiento.
Un poco más al norte, a unos 200 km. de la capital provincial, se encuentra Rincón de los Sauces, con su Museo Municipal de Paleontología Argentino Urquiza. Allí se puede ver el Titanosaurio más completo del mundo. Su colección representa la fauna cretácica de la región.
Una propuesta alternativa que rinde tributo a los dinosaurios se encuentra en la localidad de Añelo. Dos esculturas colosales irrumpen en el paisaje. Son “los Petrosaurios” realizados por el artista Carlos Regazzoni con desechos industriales de la actividad petrolera.
FÓSILES NORTEÑOS.
Por otra parte, en La Rioja, al visitar el Parque Geológico Natural Sanagasta (a la vera de la Ruta 75) los viajeros se remontan a millones de años. En ese mismo lugar, gigantes dinosaurios vivieron y anidaron a sus crías, vestigios de ese pasado que aún hoy pueden observarse.
El centro de interpretación del parque permite entender el valor natural y científico de esta tierra y descubrir la evolución de los gigantes. Este yacimiento posee también plantas fósiles y toda una historia de erosión eólica.
La riqueza científica del lugar dio pie a la creación de los sitios naturales protegidos con el fin de preservar los restos paleontológicos de los popularmente llamados riojasaurios, los dinosaurios más grandes de Argentina. También hay réplicas a escala de, entre otros, reptiles voladores, carnívoros de 10 m. de largo y la especie herbívora de extenso cuello e igual cola bautizada titanosaurius.
Emplazadas en el mismo entorno natural donde se hallaron restos paleontológicos –como huevos y zonas de anidada–, estas esculturas realistas permiten imaginar escenas que ocurrieron en este ambiente de intensos colores rojizos.
Se trata de una experiencia disponible todo el año. Además, se combina perfectamente con la visita al Parque Nacional Talampaya y al Museo de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de La Rioja.
CUANDO LA TIERRA HABLA.
El Parque Provincial Ischigualasto, también conocido como el Valle de la Luna y ubicado al norte de San Juan, es un gran atractivo turístico y científico por su valor geológico y paleontológico. En sus tierras hay sedimentos con restos fósiles que datan de unos 245 millones de años y permiten comprender la vida de los dinosaurios.
De este modo, los viajeros que visiten el lugar podrán explorar el parque que fue dividido en cinco sectores. La primera estación del circuito es conocida como El Gusano debido a una extraña geoforma que sobresale en el terreno; la segunda es el Valle Pintado, una gran depresión del terreno que tiene aspecto lunar –e inspiró el nombre Valle de la Luna–; la tercera, La Cancha de Bochas, donde se hallan piedras perfectamente redondas, formadas hace 228 millones de años; El Submarino, ubicado en lo más alto del circuito; y por último, la quinta estación llamada El Hongo, imagen emblemática del parque, desde donde se puede observar la formación Los Colorados.
El trabajo constante de la erosión sobre las capas arcillosas descubre restos fosilizados de dinosaurios y de una amplia variedad de reptiles; además de árboles petrificados.
Las primeras expediciones que se realizaron en la zona permitieron conocer un capítulo en la historia de nuestro planeta, como lo fue el Período Triásico. Por tal motivo hoy en el Centro de Interpretación que desarrolló el Museo de Ciencias Naturales, perteneciente a la Universidad Nacional de San Juan, se pueden apreciar restos fósiles del Herrerasaurus Ischigualestensis, el dinosaurio más primitivo conocido en el mundo.
Además, recientemente se inauguró el museo de sitio William Sill, donde el visitante puede observar el trabajo científico que se desarrolla en el parque, para el conocimiento, protección e interpretación de las riquezas fosilíferas. Tarea en la que están involucrados investigadores, científicos y paleontólogos de todo el orbe.
Argentina es un país con tradición en paleontología y cuenta además con un enorme potencial en esta materia, tanto por sus recursos humanos como por los sitios con yacimientos. En lugares donde ya se hicieron excavaciones todavía restan territorios por explorar y, a su vez, existen zonas en las que no aún no se ha investigado.
En particular, los yacimientos paleontológicos donde se asienta la investigación de la Universidad Nacional del Comahue en la costa norte del lago Barreales son de increíble riqueza patrimonial. Los estudios que se realizan allí arrojan permanente nuevos hallazgos para la ciencia. Las exploraciones, que empezaron en el año 2000, continúan de modo ininterrumpido, y participan en ellas investigadores locales y extranjeros.
El yacimiento es tan prometedor que dio forma al Proyecto Dino: la campaña de mayor envergadura en Sudamérica para la extracción de restos de dinosaurios y otros fósiles. Se trata del primer Parque Natural Educativo Turístico donde se realizan actividades académicas universitarias de prácticas de campo en paleontología de dinosaurios. Numerosos estudiantes universitarios llegan a Argentina para adquirir experiencia en trabajos de investigación y desarrollar sus tesis de grado.
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