El Qhapaq Ñan –cuyo significado es Ñan: camino y Qhapaq: principal, en lengua quechua– es el Sistema Vial Andino, consolidado principalmente bajo la época incaica (siglo XV y XVI). Un sistema de caminos que conectó al Imperio Inca y que recorre los actuales territorios de Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Chile y Argentina.
El pasado vivo de América Latina
Este trazado de 30 mil km. se extiende por una de las regiones geográficas con mayores contrastes de climas en el mundo. De modo que vincula las tierras desiertas del Pacífico con las húmedas de la Amazonia; y las zonas de mesetas con el frío altiplano andino.
El origen de esta obra fue la consolidación del Imperio Inca, que permitió a sus habitantes organizarse, abastecerse, comunicarse y comerciar. Desde el centro religioso y político en Cusco salían los caminos, algunos paralelos a los Andes y otros transversales, hacia todas las regiones del antiguo Tahuantinsuyo. Y este sistema permitía la circulación controlada de personas, manadas de llamas y alpacas, mercaderías y materias primas.
LATINOAMERICA UNIDA.
Más allá de su relevancia histórica y la función social que cumplió durante siglos, esta obra continental tuvo su reconocimiento internacional en junio de este año. En la 38º Reunión del Comité del Patrimonio Mundial de la Unesco en la ciudad de Doha (Qatar), el Qhapaq Ñan fue declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad.
Un hito que no sólo reconoce la tradición histórica y la belleza geográfica de la región, sino que por primera vez en los 40 años de la Convención de Patrimonio Mundial une a seis países para presentar una postulación. Y eso también habla de una identidad latinomericana y de un trabajo en conjunto de las naciones involucradas.
EL CENTRO DEL IMPERIO.
¿Qué se puede apreciar hoy del Qhapaq Ñan a lo largo de estos seis países? En primer término, obras de ingeniería –con diferentes grados de conservación–, como puentes, calzadas empedradas, muros de contención, canales, cunetas y desagües de agua de lluvia, pucarás (fortaleza), tambos (albergues), corrales y chasquihuasis (albergues pequeños reservados para los mensajeros).
Si bien este sendero cuenta con reconocimiento internacional, la mayoría de los tramos aún no dispone de infraestructura turística desarrollada para conocer en toda su dimensión este maravilloso mundo.
Más aún, en muchas zonas de los Andes su trazado es todavía utilizado diariamente por las comunidades locales. De modo que visitarlos implica descubrir una riqueza histórica a la que se suman manifestaciones culturales, la gastronomía y las fiestas tradicionales.
Perú, por caso, cuenta con un tramo de 1.200 km. del Camino del Inca. El trazado en este país deja en evidencia la estructura del sistema vial: parte siempre desde Cusco hacia el resto de las demás regiones y territorios conquistados.
Para la postulación de este patrimonio ante la Unesco, un equipo de antropólogos e investigadores de Perú seleccionó seis tramos.
El primero de ellos es el de Cusco-Desaguadero, que partía desde la plaza principal Hanan Hawk’aypata de Cusco con dirección al sur. El segundo es el tramo Ollantaytambo-Lares–Valle Lacco, en las provincias de Urubamba y Calca. El tercero, une Vitkus con Choquequirao, en la provincia de La Convención. En cuarto lugar, existe el tramo Xauxa-Pachacamac, uno de los principales caminos transversales de la cordillera, ubicado entre los departamentos de Junín y Lima. Comienza en lo que fue el centro administrativo inca de Hatun Xauxa en la sierra central y finaliza en el santuario costero de Pachacamac. El quinto tramo es el Huánuco Pampa-Huamachuco y forma parte de la arteria principal de la red vial que comunicaba la capital incaica con la región del Chinchaysuyu, al norte. Finalmente, el tramo Aypate-Las Pircas conecta el norte de Perú con el sur de Ecuador.
BIEN AL NORTE.
En el caso ecuatoriano, están reconocidos 108 km. de camino, que incluyen a 49 sitios arqueológicos y atraviesan 31 comunidades. En este país el Qhapaq Ñan se extiende desde Rumichaca en la provincia de Carchi –en el norte– hasta Espíndola, en la provincia de Loja, al sur. Además de la red principal, hay carreteras transversales que unen los Andes con la Amazonia y la costa ecuatoriana.
Cabe destacar que en Ecuador esta ruta cuenta con información histórica, arqueológica y turística disponible para el viajero. Algunos de los sitios a visitar pueden ser el Templo Solar de Hatun Cañar –ahora conocido como Ingapirca–, la Fortaleza de Cojitambo, el Templo Lunar de Coyoctor y los paredones de Culebrillas.
Mientras que bien al norte el Camino del Inca se extiende 17 km. en territorio colombiano. Estos desandan el departamento de Nariño e incluyen ocho de sus municipios: desde la cuenca del río Guáitara –en Ipiales– hasta Pasto, pasando por las localidades de Potosí, Gualmatán, El Contadero, Funes, Yacuanquer y Tangua.
MUY CERCA.
Por su parte, Argentina cuenta con 13 segmentos de esta red vial que atraviesa las provincias de Salta, Jujuy, Mendoza, Catamarca, Tucumán, La Rioja y San Juan. Sin embargo, sólo tres son accesibles y se encuentran en Jujuy, Salta y Mendoza. El resto están en lugares remotos y de difícil acceso.
En total el Qhapaq Ñan abarca en nuestro país casi 119 km. y reúne 32 sitios arqueológicos. En Salta abarca los sitios de Santa Rosa de Tastil, Potrero de Payogasta, los Graneros de La Poma y el Complejo Ceremonial Volcán Llullaillaco.
En el caso de Jujuy, entre las poblaciones de Valle Colorado y Cortaderas, es posible encontrar aún restos de las escaleras construidas en épocas incaicas. Mientras que en Mendoza el último tramo del Camino del Inca comprende las localidades de Ciénaga del Yaguaraz, Tambillos, Ranchillos, Uspallata, Tambillitos y Puente del Inca.
EL TRAMO MAS ARIDO.
Finalmente, en los escenarios de mayor aridez de la región se encuentran los 112 km. de camino y los 138 sitios arqueológicos pertenecientes a Chile. Allí, para su investigación y desarrollo, los dividieron en cinco subtramos:
• Putre-Zapahuira: ubicado en el altiplano norte del país. A través de este tramo de camino se pueden apreciar muros de contención, muros laterales, hitos de piedra y de drenaje. A su vez, se puede acceder a vestigios de la cultura aymara.
• Incahuasi-Lasana: se extiende entre el volcán Miño y Lasana, y exhibe sitios de arte rupestre como Santa Bárbara, Incahuasi y Cerro Colorado.
• Cupo-Catarpe: se trata de un tramo rico en sitios arqueológicos de gran complejidad arquitectónica, como el poblado de Turi, el centro minero y ceremonial de Cerro Verde y el centro administrativo de Catarpe.
• Camar-Peine: la belleza de sus paisajes es innegable, dado que atraviesa el norte del desierto de Atacama, el cordón volcánico de la cordillera de los Andes y el salar de Atacama.
• Portal del Inca-Finca de Chañaral: cruza al sur el desierto de Atacama y atraviesa tambos, arte rupestre, la Finca de Chañaral y poblados mineros, como Inca de Oro.
Por su parte, el tramo boliviano del Qhapaq Ñan tiene aproximadamente 80 km., entre Desaguadero y Viacha; bordea el lado sur del lago Titicaca e involucra a siete comunidades aledañas.
Si bien aún resta realizar muchos trabajos de conservación, su relevancia radica en que era considerado un territorio sagrado para el Imperio Inca. En territorio boliviano se encontraba Tiwanaku, la tierra donde nacieron Manco Cápac y Mama Ocllo, fundadores de Cusco.
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