Dueña de una propuesta turística que enamora a sus visitantes y los hace regresar, la ciudad de Salta regala un abanico de alternativas para conocerla y disfrutarla durante todo el día.
Entre cantos, danzas y gastronomía
No obstante, la noche también resulta un momento ideal para dejarse seducir; y cuando la luna asoma sobre la capital salteña, las zambas resuenan en locales donde las mesas se visten de empanadas y vino.
Rescatando las raíces de nuestro país, este destino se puebla de peñas folclóricas que invitan, al compás de la danza y el canto de artistas locales, a regocijarse de las exquisiteces de la gastronomía regional combinadas con las delicias de la cocina internacional.
Las peñas de Salta son un imperdible para propios y extraños. En una noche se pueden probar los platos típicos –a base de maíz, condimentados con pimientos de los valles, carne de vaca y cordero, e insmicuirse en la cultura musical de buena parte del noroeste argentino. En un clima alegre y amable, las cenas se acompañan con espectáculos en vivo con la presentación de músicos y bailarines.
Con vestimentas gauchas, noches de improvisación y largas guitarreadas hasta altas horas de la madrugada, cantautores y artistas ofrecen su música entre los comensales donde se invita al baile y canto.
Organizadas principalmente por jóvenes, quienes han reconquistado para sí las viejas peñas folclóricas adaptándolas a su gusto mediante una nueva estética musical con raíces firmes en la tradición, en ellas se puede experimentar la música que brota espontáneamente.
En tanto y para quienes gusten de los acordes tradicionales también existen peñas en donde se homenajea a poetas como el Cuchi Leguizamón, Juan Carlos Dávalos, Los Chalchaleros, Los Nocheros, El Chaqueño Palavecino, Dino Saluzzi, Manuel J. Castilla y otros artistas que dejaron su huella en la música nacional.
A PATEARLA.
En la zona de la antigua estación de trenes, la calle Balcarce, concentra buena parte de la oferta turística de las peñas folclóricas. Dueña de propuestas para todos los gustos, esta arteria se caracteriza por contar con un movimiento constante que incluye confiterías, bares, restaurantes, pubs, discos, sitios para el jazz, temas melódicos y hasta con ritmo de bailanta.
Cuenta la historia que en los años 50, el edificio de la Estación de Trenes se trasladó a su actual ubicación en las calles Balcarce y Ameghino. Alrededor de la misma creció una zona de locales comerciales, albergues y hoteles, poblándose de visitantes que llegaban de todo el país y el mundo.
Más tarde algunas peñas y bares comenzaron a darle vitalidad a la zona y a sus calles aledañas, que habían quedado marginadas cuando el ferrocarril cayó en desuso. La zona comenzó a forjar su historia de bohemia con tradición musical, poética y artística.
Por tanto, en los últimos años la instalación de la Feria Artesanal le volvió atizar de vida a esta calle, atrayendo a visitantes locales y extranjeros. Allí se pueden admirar las obras de casi 240 artesanos y sus variadas producciones: tejidos, muebles de hierro y madera, bijouterie, pinturas, mates, licores, dulces y masas regionales, adornos, artesanías en cuero, alpaca y asta, relojes, vitrofusión y antigüedades, son sólo algunas de las maravillas que el visitante podrá encontrar.
UN RINCON CON HISTORIA.
Conocido como el “templo del folclore argentino” el Boliche Balderrama es un nido obligado para los visitantes de Salta. Ubicado en la esquina de avenida San Martín al 1100, la antigua pulpería cuenta con más de 60 años de trayectoria y su gran atracción es la gastronomía regional que puede ser acompañada con una exclusiva carta de vinos de la provincia y de otras regiones del país, como también por una selectiva carta de postres tradicionales.
Artistas de todo el país decoran sus noches con espectáculos que se renuevan continuamente y se animan a sentenciar que “el que no conoce Balderrama, no conoce Salta”.
En esta línea, la casona declarada de interés “Arquitectónico, Histórico y Cultural'' fue musa inspiradora de una zamba que cantada por Mercedes Sosa hizo internacionalmente conocido a este local de comidas y folclor. "A orillitas del canal, cuando llega la mañana, sale cantando la noche, desde lo de Balderrama...", dice la letra de la zamba Balderrama escrita por el poeta Manuel J. Castilla y música inconfundible es de Gustavo "Cuchi" Leguizamón.
Cabe destacar que en un principio al Boliche Balderrama era un simple bodegón con pisos de ladrillo y techos de zinc, pero con el tiempo se convirtió en uno de los espacios preferidos por los artistas salteños. Allá por mediados de siglo pasado, Antonio Balderrama y Remigia Zurita dominaban este local como un almacén de Ramos Generales, donde vendían también bebidas típicas de la región: aloja de maíz, de algarroba, chicha y productos regionales del noroeste como las hojas de coca. Ya en 1954, sus hijos Daría, Celestino y Juan Balderrama deciden independizarse con la "Picantería Balderrama" en el mismo lugar que se encuentra hoy en día.
No obstante, siempre fue el punto de encuentro de los bohemios de Salta que se juntaban allí hasta la madrugada y después de sus actuaciones se quedaban guitarreando hasta que el sol les decía basta.
Hoy mantiene su esencia intacta, con consagrados y no tanto, con grupos que quieren llegar lejos, con debutantes absolutos, con algunos que quieren volver y con otros que poco a poco van en conquista del público fuera de las fronteras argentinas.
CUNA DE TRADICIONES.
Situado donde comienza la movida de la calle Balcarce, La Panadería del Chuña es la típica peña folclórica de Salta donde se destacan las empandas de carne, el chivito y el budín de pan al ritmo de shows musicales.
Originalmente inaugurado por el grupo musical Los Nocheros, este lugar –con capacidad para atender cerca de mil turistas cómodamente ubicados alrededor de 200 mesas- sigue la tradición de una cocina de primera línea con dominantes vinos y moderna tecnología para disfrutar al máximo los espectáculos musicales.
Bajo su tradicional lema “el folclore es el pan nuestro de cada día”, la Panadería del Chuña está dividida en varios sectores diferenciados por su temática para distintos tipos de público, cada uno de ellos con sistema de audio, iluminación de última generación y cabina de control de sonido.
Esta “Mega Peña Restaurante” ostenta entre sus proyectos fundar el Museo Histórico de Folcloristas de prestigio nacional, que se llamará “Museo de músicos, poetas y cantores en la cuna del folclor: Salta”. Su concepto será funcionar como un “paseo de la fama” con réplicas de los más grandes artistas argentinos, donde cada provincia de nuestro país estará presentada con lo más representativo de sus exponentes.
BONUS TRACK.
Algo más alejadas del centro de la ciudad de Salta y en circuitos alternativos, existen peñas más tradicionales entre las que se encuentran La Casona del Molino, la Peña gauchos de Güemes y la Peña Nora Julia, entre otras. Sus propuestas ostentan un mix de folclore tradicional, música andina, danza, comidas regionales (empanadas, humitas, tamales y carne) con los mejores vinos de altura.
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