Imponente y majestuosa, la Patagonia chilena es sin duda uno de los espectáculos naturales más maravillosos que se deben visitar al menos una vez en la vida. Cada fragmento forma un rompecabezas de ríos, canales y lagos, hasta sumergirse en el imponente océano Pacífico. Esta tierra de fuego, hielo y viento, posee una tradición compleja, que se originó hace unos 11 milenios y que se remite a pueblos como kaweshar, alacalufes y tehuelches que la habitaron antes de la llegada del hombre blanco.
La Patagonia occidental corresponde al territorio chileno: incluye parte de las regiones de Los Ríos, Los Lagos, Aysén y Magallanes, además de la Antártica Chilena. Cuenta con bosques, lagos y fiordos, en una franja montañosa de glaciación que se extiende desde Valdivia hasta el Cabo de Hornos. En ella se ubica una estrecha planicie costera con ventisqueros patagónicos compuestos por canales, archipiélagos, islas e islotes. Otra área destacada son las tierras altas de la estepa fría magallánica, que van también hasta el Cabo de Hornos.
PARAISO NAUTICO.
Una atractiva manera de recorrer esta zona es por mar, llegando en grandes embarcaciones a los distintos rincones de la Patagonia. Las naves cuentan con todo tipo de comodidades y atención de primer nivel, por lo que sólo se debe estar preocupado por admirar el frío paisaje.
El punto de partida es Puerto Montt, específicamente Angelmó, el puerto conocido por su inigualable gastronomía típica. La travesía comienza por el Seno de Reloncaví, formado por cuatro islas: Tenglo, Maillén, Guar y Puluqui. En la ruta es posible divisar algunas toninas, los delfines chilenos, muchas veces confundidos con las orcas por su similitud de colores.
Tras salir del Reloncaví, desde el Golfo de Ancud es posible divisar la Isla Grande de Chiloé, donde destacan las pingüineras de Puñihuil, el circuito de 14 iglesias declaradas Patrimonio de la Humanidad, múltiples fiestas costumbristas y una oferta gastronómica orientada principalmente a productos de mar. Los mitos y leyendas chilotas pueden conocerse al conversar con la gente de Chiloé, siempre dispuesta a compartir su cultura y tradiciones con el visitante.
El Golfo de Corcovado, donde el rumbo lleva por el canal Moraleda, es uno de los más profundos de la zona. La ruta permite observar la Isla de Las Guaitecas, Puerto Aguirre y Caleta Andrade.
Uno de los puntos de recalada habitual de este tramo es Puerto Chacabuco, cercano a Puerto Aysén, donde es posible realizar variadas actividades outdoor como rafting y trekking, entre otros. Un tour a la ciudad de Coyhaique invita a disfrutar de un tradicional asado patagón.
Cabe destacar que desde Puerto Chacabuco se puede seguir la ruta a la laguna San Rafael (ver recuadro).
AL FIN DEL MUNDO.
Continuando la ruta hacia Puerto Natales, el itinerario ofrece una maravillosa vista del canal Errázuriz y la costa pacífica. Por su parte, el canal Pulluche es el más exuberante por su vegetación que incluye milenarios bosques de lengas y cipreses. En esta zona es posible observar toninas, lobos de mar y aves silvestres.
El Golfo de Penas es uno de los lugares destacados para realizar un safari fotográfico. Con paisajes de ensueño, en él es posible avistar a las ballenas jorobadas, además de otras especies como el zorro, lobos y nutrias. Entre las aves terrestres y acuáticas están el martín pescador, tordos, zorzales, cisnes, patos, pingüinos, caiquenes, gaviotas y el quetro o pato a vapor.
Navegando ya entre los fiordos y cruzando el canal Messier que alcanza los 1.270 m. de profundidad, se encuentra el buque de carga “Capitán Leonidas”, varado desde los años ‘70 en un islote semi sumergido llamado Bajo Cotopaxi, el cual actualmente se utiliza como faro de navegación y punto de referencia para los navegantes.
En la Angostura Inglesa, la ruta que lleva a Puerto Edén, se sitúa la isla Wellington, una de las más grandes de Chile. Forma parte del parque Nacional Bernardo O’Higgins -el más extenso de ese país y que comprende los bosques Magallánicos y el Campos de Hielo Sur-. El trayecto permite conocer el Glaciar Pío XI, el mayor de Sudamérica con una superficie de 1.265 km² de superficie y uno de los pocos en el mundo que continúa avanzando cerca de 20 cm. cada noche.
La embarcación recorre a su vez el Canal Sarmiento, para luego llegar al paso más estrecho de la ruta, la angostura White con solo 80 m. de ancho, y seguir por el Seno Unión para posteriormente ingresar al canal de acceso a la ciudad de Puerto Natales, donde finaliza esta gran aventura.
Navegando por la Patagonia chilena
Con paisajes maravillosos, la Patagonia chilena propone más de una manera de recorrer y apreciar la naturaleza en su máxima expresión.
Hielos milenarios
Uno de los viajes más destacados en Chile es a la laguna San Rafael, la cual comprende una extensión de 1.742.000 ha. declarada Reserva de la Biosfera en 1979 por la Unesco. Está ubicada en el extremo sur del canal Moraleda a los pies del Campo de Hielo Norte y corresponde a una pequeña entrada del océano Pacífico. En la laguna desemboca el glaciar San Rafael que, con sus más de 3.000 años es sin duda la principal atracción de esta zona, donde se pude observar el hielo que se va desmembrando del glaciar. Las navieras permiten realizar una navegación en botes de paseo -si las condiciones climáticas lo permiten-para concluir con el emblemático brindis con whisky y hielos milenarios.
Temas relacionados


Deja tu comentario