Tierra colorada, té verde

El ondulado paisaje de las Sierras Misioneras invitan al viajero a sumergirse en un territorio donde las plantaciones de té y yerba mate proponen una aventura de naturaleza y sabor,  inolvidables.

El paisaje ondulado de las Sierras Misioneras, cubiertas por un manto verde compuesto por la característica selva subtropical y extensas plantaciones de té y yerba mate, esconde en su interior innumerables entornos naturales de gran belleza.
Al no tener temporada seca, el agua de las abundantes lluvias de todo el año escurren por las quebradas serranas formando centenares de saltos, cascadas y arroyos que descienden hacia los valles y zonas costeras de los dos grandes ríos, Paraná y Uruguay.
Lamentablemente el avance de la actividad humana en el interior de la selva misionera está alterando el ecosistema natural, destruyendo bosques autóctonos. Altas araucarias, guatambú blanco, virá pitá, palo rosa, ñandubay, lapacho, timbó, entre otros, y una intrincada selva en galería, hábitat natural de una rica flora y fauna, han disminuido considerablemente.
Buscando descubrir esos entornos naturales nos internamos por zigzagueantes caminos de tierra colorada, que suben y bajan por las serranías jugando a las escondidas entre montes y plantaciones.
Una curva en el camino nos enfrenta con un extenso yerbatal que se extiende por el faldeo de un cerro, y más adelante, junto a un bosquecillo de araucarias, aparecen ordenados armoniosamente cultivos de té. Finalmente el camino termina en una finca con un lago artificial alimentado por un arroyo serrano. Allí el tiempo parece detenerse. Se calman las pulsaciones y todos los sentidos se agudizan para disfrutar la belleza del lugar.
Hoy ya no hace falta ser un sufrido expedicionario que se lanza a la aventura buscando paraísos ocultos en la selva. Los nuevos emprendimientos para disfrutar el turismo rural, que la provincia de Misiones está desarrollando, lo hacen todo más fácil.

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