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Sur de Chile: la región de los lagos

La Patagonia chilena se caracteriza por ofrecer enclaves signados por la imponencia de sus paisajes. Desde el relax hasta la aventura: allí hay opciones para todos los gustos.
Privilegiada por la naturaleza, y punto escogido por turistas de todo el mundo, la región de los Lagos (X de Chile) se extiende desde la ciudad de Valdivia y la zona de Panguipulli al norte, hasta el extremo sur de la isla grande de Chiloé, por el sur, y desde el Pacífico hasta la cordillera de los Andes.
El verde y el azul son los colores que predominan en todos sus paisajes, caracterizados por los lagos y los grandes y densos bosques de la así llamada "selva valdiviana", una región ecológica bien diferenciada, poblada de árboles y presidida por altos cerros y volcanes.
Esta región comienza a unos 800 km. al sur de Santiago, y constituye uno de los principales atractivos turísticos tanto para los chilenos como para los extranjeros. Su oferta es variada y excelente, y lleva la marca de lo natural y virgen como singularidad.
La región se encuentra profusamente vinculada con la Argentina a través de pasos muy importantes, entre los que destacan el paso Puyehue o Cardenal Samoré (que conecta con Bariloche y Villa la Angostura, a la altura de la ciudad de Osorno y la región cordillerana de Puyehue); el paso Pérez Rosales, por el cual se realiza el mítico "cruce de lagos" (único cruce de la cordillera por vía mayoritariamente lacustre); o el paso Hua Hum, más cercano a San Martín de los Andes, a la altura de Panguipulli.
Lagos, termas, pesca, esquí, rafting, montañismo, trekking, bicicleta. Estos son sólo algunos de los productos turísticos que hacen al enorme atractivo de esta fantástica región.

Aventura en Panguipulli.
La zona de Panguipulli, aún semivirgen, se convierte en escenario ideal para disfrutar de numerosos centros termales, saltos de agua, pesca, flora, fauna, artesanías, hermosos circuitos, y en general, de lo que se llama "turismo de aventura". Los siete lagos que contiene la zona (Panguipulli, Calafquén, Pirehueico, Pellaifa, Neltume, Riñihue y Pullinque) conforman la mayor red hidrográfica del país, y ofrece múltiples atractivos vinculados a los deportes náuticos y costeros, y sus hermosos paisajes.
El legado histórico y cultural de las culturas mapuche y española se manifiesta en múltiples expresiones, entre las cuales sobresale la idiosincrasia de su gente, gentil y hospitalaria, cálida y sencilla. La arquitectura, las artesanías y hasta la particular gastronomía, son testimonios de esta síntesis. Aún existen reducciones mapuches en donde es posible observar sus actividades y rituales tradicionales, o acceder a sus excelentes productos artesanales.
Las termas son otra característica de esta zona. La enorme actividad volcánica existente posibilita contar con múltiples fuentes de aguas termales de diversas características, todas de excelencia en la aplicación terapéutica. Trece centros termales integran la denominada "Ruta de la Salud", en la que las aguas minerales, generalmente de alta temperatura, se combinan con la belleza del paisaje y su virginidad, para propiciar un descanso incomparable. Desde centros muy desarrollados, con excelente hotelería, y servicios de "spa", hasta termas naturales rústicas de muy fácil acceso, integran el amplio espectrto de esta singular oferta.
Los deportes en medio de un marco natural de excepción (trekking, rafting, mountain bike, kayak, etc.) son también alternativas para el disfrute. En esta región es posible acceder al Parque Natural o Reserva Natural de Huilo Huilo, en donde se pueden visitar espectaculares cascadas y circuitos en el bosque, o ascender al volcán Choshuenco, uno de los pocos lugares de Sudamérica en los cuales se practica  "tabla de nieve" (snowboard) hasta en el mes de febrero. 

Historia y belleza en Valdivia.
A mediados del siglo XVI, por orden de don Pedro de Valdivia, los españoles comenzaron a establecerse en este lugar ubicado a pocos kilómetros del océano Pacífico y a la vera del río Calle Calle (hoy Valdivia). Se fundó con el nombre de Santa María la Blanca de Valdivia, en épocas de Carlos V de España. Los testimonios históricos son muchos, y valiosos: torreones de las fortificaciones de la ciudad y varios fuertes que protegían la entrada de la bahía de Corral (donde el río desemboca en el Pacífico) están aún en pie, recordando la enorme importancia estratégica de aquel bastión, que era denominado "Capital del Mar del Sur", siendo el baluarte más codiciado del sur del Pacífico.
Destruida por los aborígenes en 1599, y tras un intento de ocupación holandesa, España decide fortificar la plaza fuertemente a mediados del siglo XVII con fuertes, castillos y baterías que mantuvieron inexpugnable el enclave hasta la independencia chilena.
Los posteriores aportes culturales y étnicos, entre los que destaca el germánico, dieron a Valdivia un perfil muy especial, en el que se sintetizan sus casi cinco siglos de historia, con productos más que tentadores para un turista ávido de historia y naturaleza.
Sede de la más importante universidad sureña, con hermosos paseos, museos, puertos y ferias, reservas naturales y un mercado municipal variopinto; la ciudad ofrece además una muy movida vida nocturna, paseos fluviales y hasta reconstrucciones históricas que valen la pena conocerse.
Excelente hotelería, gastronomía de primer nivel (ligada básicamente a los productos del cercano mar) chocolaterías, y divertimentos de toda especie; además de una población acogedora y gentil, completan su infraestructura.

Puyehue: naturaleza y relax.
Síntesis perfecta entre naturaleza y confort, la zona de Puyehue logra acaparar la mayor atención del turista. Insertada en el medio de un Parque Nacional de extraordinarias condiciones y belleza, la infraestructura del lugar puede competir en excelencia con las mejores. Un fantástico hotel básicamente de más de 32 mil m2 es el epicentro de servicios de alta categoría que atrae a viajeros de todo el mundo.
Este establecimiento nació a principios del siglo XX, destacándose por sus piletas termales y la alta calidad de las propiedades terapéuticas de sus aguas. Sobre esa base, en la última década se invirtieron millones de dólares para dotar a esta estructura de todo el confort que hoy demandan los cosmopolitas visitantes.
Un spa de dimensiones y características poco usuales, piletas termales externas y a cubierto, canchas de tenis, parques inmensos, tres restaurantes, una cava de vinos, salones de usos múltiples (para una concentración de hasta 700 personas cómodamente sentadas), minigolf cubierto, salones de juegos, bussines center, pinacoteca, biblioteca, salas de proyección, galerías comerciales y otros servicios, rodean las 129 habitaciones y suites de esta emblemática propiedad.
En sus alrededores, las piletas termales con su centro de servicios, que incluye dos restaurantes y 28 cabañas de alquiler, y el cercano centro de esquí de Antillanca, complementan perfectamente esta oferta increíble de servicios en medio de la naturaleza. Lagos, ríos, montañas, prados, cascadas; flora y fauna exuberantes y todas las actividades imaginables están al alcance de la mano en el lugar: desde cabalgatas hasta senderos en las montañas, paseos en bicicleta, navegación, deportes, avistaje de aves y ciervos, recorridas de circuitos paisajísticos, miradores, volcanes y hasta géiseres integran esa diversidad.

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